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viernes, 28 de enero de 2011

Mi pasillo


Voy caminando. Por un pasillo. Hay puertas cerradas a la derecha y a la izquierda. El pasillo no tiene final. A veces abro una puerta. A veces traspaso esa puerta dejando el pasillo. Otras veces simplemente abro, miro y cierro la puerta. Algunas veces cuando traspaso el umbral de una puerta es porque lo que he vislumbrado me gusta, me atrae. Otras veces es simplemente porque lo que hay dentro lo necesito, por ejemplo comida, o un aseo. A veces son habitaciones pequeñas y otras veces grandes salones, como mundos aparte. Pero la forma de salir es volver al pasillo, no hay otra. Unas veces me quedo mucho tiempo dentro de una pequeña habitación y otras veces me voy rápidamente de un salón enorme y muy bien iluminado. A veces, si me acuerdo cómo encontrarla, vuelvo para abrir una puerta que comunica con algún sitio donde ya estuve y me gustó, también puedo volver porque necesito algo que hay allí. Pero donde más seguro me siento es en el pasillo, ese pasillo sin fin y lleno de puertas...