Mostrando entradas con la etiqueta enfermedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta enfermedad. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de mayo de 2018

Otra lección



A una determinada edad y debido a esa enfermedad degenerativa (osteoporosis) que ataca a algunas mujeres haciendo que pierdan gran cantidad de masa ósea, mi madre comenzó a encogerse acompañándole en este proceso una pronunciada curvatura asimétrica en la espalda. Ese mismo aspecto físico recordaba de mi abuela Pura, su madre. La altura de su tronco se redujo al menos en veinte centímetros.

Esto sucedió durante uno de los últimos años del siglo pasado y fue un proceso extremadamente rápido, solo unos pocos meses. Mi madre tenía una edad más cercana a los ochenta que a los setenta.

Me preocupé mucho porque pensé que se iba a acomplejar e iba a mudar su carácter. Pero no sucedió. El tiempo pasó sin que le hiciera ningún comentario al respecto, cuestión de puro tacto, y ella ni se acomplejó ni hubo ningún cambio aparente en su vida. Tampoco hizo ningún comentario sobre ello, ni a mí ni a mi mujer ni a mi hijo.

Mi madre tenía muy buen tipo y gusto para vestir y arreglarse en general y también era muy presumida. Además en aquellos momentos disponía de presupuesto suficiente para ir siempre elegante y bien arreglada.

Su vida siguió igual, tanto la pública como la privada. Ahora se arreglaba adaptándose a su nueva figura, incluso con vestidos de fiesta o de ocasiones especiales. Mantuvo en público su elegancia y su seguridad en si misma con simpatía y buenos modales. Hasta su muerte. Y ahora que hace poco que ha pasado, que me acuerdo de ella todos los días, unos por unas cosas y otros por otras, a veces absurdas o con poco sentido del momento, ha venido a mi recuerdo que nunca hablamos de ello, jamás.

Otra lección de vida de mi madre, o simplemente otra lección.

domingo, 23 de julio de 2017

Verano en Clinica La Moncloa


Hace un buen dia de verano, estamos en Julio pero el sol no abrasa nuestra piel, ni ciega nuestros ojos, ni aplasta nuestra actividad vital hacia una oscura cueva. Porque todo eso ya sucedió en Junio. Está siendo un año extraño, aunque, ahora que me fijo, todos lo son, todos son distintos y en algun momento sucede algo climatológicamente exagerado. Además, los medios de comunicación lo exageran más,  tienen que rellenar papel o minutos y lo hacen de la forma más sencilla para ellos, la más vaga, sin sentarse un tiempo a pensar, a meditar o a investigar, haciendo el menor esfuerzo físico y mental posible. Si hace calor (mucho calor) en Junio, pues  se dedican a gastar muchos minutos en ello. Entrevistas, reportajes actuales e históricos, debates con participación de pseudo-expertos, exposición de toda clase de criterios que apuntan a la teoría del Calentamiento Global, etc... Con la cantidad de cosas que hay sobre las que informar, que denunciar... En fin...

Pero mi climatología particular, la íntima, anda en estado de vigilia, de guerra, de resistencia. Luchando contra las ondulaciones bajas de la sinusoidal de la vida, en estado de «aguantar», sin saber lo que va a pasar mañana pero sabiendo que existe una probabilidad alta de que no sea bueno, de que sea irreversiblemente malo, o no.

El único consuelo es la tranquilidad de ánimo y de conciencia. De que estás intentándolo, haciendo lo que puedes y, por supuesto, lo que debes. Esforzándote física, mental y emotivamente.

Ya no sé si deseo que llegue mañana o no, aunque da igual, porque llegará.  Pero expresa mi estado de ánimo.  Por otro lado creo que en el fondo, aunque intente animarme, no tengo esperanza en que suceda algo positivo,  aunque lo deseo fervientemente. En fin, todo esto es muy complicado y por tanto confuso. Esa confusión es lo que me impide estar tranquilo.