viernes, 25 de marzo de 2011

Investigación VI

Tarde lluviosa, gris claro, lo que indica que las nubes no son demasiado espesas, pero con esa llovizna constante que acaba empapando todo y que, según dicen algunos, tan buena es para las plantas.

Salgo de trabajar y me dirijo a la boca del Metro, mi camino de vuelta a casa. Hoy no es muy tarde y pienso en mi investigación. Decido acercarme al portal en el que perdí su pista ayer por la mañana.

Diviso a lo lejos el portal y me doy cuenta de que lo normal es que esté cerrado. ¡Vaya! tendré que llamar a algún piso para intentar que me abran. Me acerco, subo los cuatro escalones que separan el portal de la calle y comienzo a mirar los botones del "portero automático". Hay cinco pisos y dos letras por piso, A y B. En el marco de la derecha hay una placa dorada que indica "Dr, Donoso - Alergólogo / 1º B". Esa es mi solución, llamar al alergólogo y que me abran. Pero cuando mi dedo índice de la mano derecha está a punto de pulsar el botón del primero B, escucho una voz a mi espalda que me dice.

- Deje, no se moleste, ya abro yo, va al alergólogo ¿no?

Es una señora completamente cargada de bolsas de la compra que, después de dejar descansar algunas de ellas en el suelo, abre la puerta.

Por supuesto la sujeto la puerta para que pueda pasar y a continuación paso yo.

Me deja un poco perplejo la confianza que esta señora ha depositado en mí, porque podría ser desde un ladrón, pasando por un violador y hasta un asesino en serie. Pero luego me acuerdo de lo que dice mi amiga Milagros.

- ¡Ay hijo! si con el aspecto que tienes es imposible que nadie pueda desconfiar de ti.

En realidad cuando me lo dijo no supe si tomármelo como un cumplido ó directamente mal, pero en cuanto me puse a pensar porqué, rápidamente lo dejé, porque tengo cosas mucho más importantes en las que pensar. Pero, es cierto, algún día tendré que dedicar un ratito a pensar porqué una frase como esa me pudo molestar...   

La señora se para delante de uno de los ascensores que hay al fondo, el de la izquierda, deposita las bolsas en el suelo y pulsa el botón de llamada.

Mientras tanto yo me dirijo a las escaleras del fondo y subo al primer piso. Me encuentro con un cuadrado descansillo en el que hay una puerta a la derecha y otra a la izquierda, todo muy feo, gris y algo desconchado, el suelo de terrazo blanco y negro horrible. No hay indicaciones en absolutamente ninguna puerta. Me vuelvo y veo que hay dos puertas de cristal a ambos lados de la escalera. Abro la puerta de la derecha y me encuentro con un ascensor a mi izquierda y una puerta a mi derecha con un rotulo que dice "Dr. Donoso". Vuelvo al descansillo y abro la otra puerta de cristal. Exactamente la misma distribución espejada pero sin ningún cartel.

Vale, puedo suponer que trabaje con el Dr Donoso, o no. Pero lo que es casi imposible es que sea su paciente, no puede ir todos los días a visitar a su alergólogo ¿no?

Por hoy ya he investigado bastante, me vuelvo a la calle y me dirijo a la boca del Metro, como todos los días.

jueves, 24 de marzo de 2011

Investigación V

Ayer salí detrás, para ello tuve que disimular, me paré en el hall de la estación para ponerme muy despacio la gabardina y anudarme la bufanda, ese tiempo permitió que me adelantara y saliera a la calle por delante.

Cuando torció por la calle Bruselas, se detuvo delante del escaparate de una tienda oriental de esas que se dedican a vender abalorios y cosas que no sirven para nada. Se mantuvo delante del escaparate el tiempo suficiente para que yo tuviera que pasar de largo, y eso que anduve extremadamente despacio.

Yo creo que se ha dado cuenta de mi actitud persecutoria.

Hoy, tres cuartos de lo mismo, en el transbordo se monta en una puerta más atrás que la mía, en el mismo vagón, y cuando llegamos, sale y recorre el andén para salir por las escaleras mecánicas de la parte delantera. Yo me las he apañado para retrasarme mucho más, subiendo por las escaleras de la parte de atrás, pero teniendo mucho cuidado de no quedarme demasiado retrasado y perder su pista.

Una vez en la calle me he apostado en la esquina de la calle por la que tuerce siempre y he asomado la cabeza disimuladamente de vez en cuando para seguir sus pasos. Ha bajado la calle Bruselas y he visto como torcía a la izquierda por el jardín de hace unos días, hoy no se ha parado en los escaparates.

En ese momento he salido a paso ligero, casi corriendo, hacia esa zona ajardinada. Es una calle, una calle interior de la urbanización de edificios. He llegado justo a tiempo de ver cómo entraba en el primer portal de la derecha, he acelerado el paso y, a riesgo de ser descubierto y concluir aquí toda esta investigación, he posado mi frente en el cristal de la puerta. Me ha dado tiempo a observar cómo subía a pie las escaleras del fondo. No ha cogido el ascensor, eso es una pista, más cuando es alguien que toma las escaleras mecánicas todos, absolutamente todos, los días. No se donde va, pero está en el primer piso de ese edificio.

Bueno ya se algo más.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Bettye Lavette


Escuchadla, aunque no es lo mismo en una grabación que en directo.

Ayer fue un lujo de actuación en la sala Caracol sobre las 21.30.

Acompañada de piano-organo, bateria, contrabajo, guitarra y, por supuesto, de su increible voz, dió una lección de ganas y pundonor.

Debería haber una escuela de cómo hacer actuaciones en directo y Bettye sería una de las profesoras.

jueves, 17 de marzo de 2011

Adaptación

Las personas, cuando sufrimos un revés, una agresión, no nos acostumbramos, costumbre no es la palabra, sino que con el paso del tiempo nos adaptamos, esa SI es la palabra, ADAPTACION.

Durante el proceso de adaptación muchas cosas cambian, no solamente nosotros.

La adaptación consiste en que cambiamos para adecuarnos a la nueva situación que se generó trás la agresión. Puede tratarse de un cambio de costumbres, de actitud, de ideas, etc..., pero nuestro cambio arrastra, sin quererlo, al de algunas cosas que hay a nuestro alrededor, las hacemos cambiar nosotros, no deliberadamente, sino como parte de un proceso vital.

La situación de lo que nos rodea ha cambiado, hay un antes y un después.

Al cabo de algún tiempo, y a consecuencia de nuestra adaptación, nos sentimos mucho más confortables y, si el revés no ha sido muy importante ó grave, puede ser que hasta nos olvidemos de él.

El cambio en el entorno que nos rodea permanece y quizás eso sea una venganza contra el que nos ha agredido.

Porque posiblemente ese cambio que se ha producido, que hemos generado en nuestro entorno para sentirnos cómodos en nuestras nuevas circunstancias, se haya vuelto contra él.

Sin embargo nosotros somos más fuertes.

Quien sabe, quizás la vida sea sabia y se vengue de los agresores. 


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Ha entrado en mi mismo vagón, en la puerta de al lado de la que yo utilizo todos los días. Se ha sentado. Antes de que el tren llegara a nuestro destino se ha levantado y ha ido caminando, con el vagon en marcha, hacia la cabecera. Siempre sube por las escaleras mecánicas que están en cabecera, como casi todo el mundo. Yo utilizo las que hay en cola, aunque tenga que subir a pié, hay mecanicas pero son de bajada, puedo subir con tranquílidad, sin aglomeraciones.

¿Me estará siguiendo?

Esta vez he subido muy despacio para no adelantarme. Pasando por el hall hemos salido a la calle. Yo seguía detrás. Ha vuelto a torcer por la calle Bruselas pero, aunque no he podido verlo bien -no quería pararme a mirar- ha bajado por la acera de la derecha. En ningun momento ha cruzado de acera, o por lo menos yo no lo he visto.

¿Se habrá dado cuenta y querrá darme esquinazo?

Tengo que pensar qué voy hacer la próxima vez.

miércoles, 16 de marzo de 2011

El Viaje


El vuelo salió a su hora, eran las 00.25 de un domingo tardío del mes de noviembre.

En el habitáculo de la nave había más plazas vacías que ocupadas lo que permitió que pudiera dormir durante un rato, tumbado incómodamente en una de las filas de cinco asientos vacíos que había en la columna central. Lo de menos fue levantar los cuatro reposabrazos, lo peor fueron las separaciones que había entre los asientos y que no hubo forma humana de adaptarlas a ninguna parte de su cuerpo.

Once horas y media son muchas horas, así que dio tiempo a todo, incluso a ver alguna película. Incluso a leer alguna página del libro que estaba acabando, "Sobre Héroes y Tumbas", ese libro por el que ya conocía parte de la ciudad a la que se dirigía. Especialmente quería visitar el Parque Lezama donde, al lado de la estatua de Ceres, Martín conoció a Alejandra.

Dada la escasez de pasajeros la tripulación iba tan relajada que las tres o cuatro veces que se acercó a la zona de servicio de la aeronave, donde estaba el agua, el café y los snacks, se tuvo que servir él mismo, sin que nadie le hiciera el más mínimo caso.

La diferencia horaria con el destino era de cuatro horas y la distancia diez mil kilómetros, eso, pensaba, sólo se puede dar en un cambio de hemisferio.

No sabía que iba derecho a uno de los viajes de su vida, ni se lo imaginaba. Los últimos días habían sido una carrera de obstáculos, con múltiples problemas de toda índole, aunque sólo uno realmente importante, muy importante. Pero él siempre tuvo fe en que podrían salir.

Aunque siempre le rondó por la cabeza la  posibilidad de tener que cancelarlo todo rápidamente -si hubiera sido necesario por supuesto que lo hubiera hecho- nunca realmente se vio abortándolo. Era un viaje que inició por ella y que a la vez que lo fue programando se fue implicando más y más hasta que casi se sabía de memoria todos los sitios que iban a visitar, mucho antes de pisarlos.

Tampoco sabía que todos los obstáculos que habían soportado antes de salir no iban a ser ni la décima parte de los que se iba a encontrar en los próximos días. Sin embargo, a pesar de ello, quizás gracias a ello, iba a ser unos de los dos viajes más importantes de su vida, uno de los dos que más le marcaría en adelante. Un viaje que recordaría muchos años después con emoción y todo lujo de detalles, sobre el que escribiría un libro, nunca publicado, pero suyo.

En unas pocas horas su piel estaría recibiendo toda la calidez del sol de la primavera porteña, el frío, la humedad y la tristeza se habían quedado en el otoño de Madrid. Las enormes y floreadas jacarandás azules estarían alegrando sus ojos y ese tono arrastrado y cantarín, ese modo porteño de decir palabras muy parecidas a las suyas, estaría regalando sus oídos. Todo ello por primera vez en su vida.

La Plaza de Mayo, San Telmo, Boca, Avenida Córdoba, Avenida Santa Fe, Palermo, el Rio de la Plata con sus aguas enlodadas, de cualquier color menos el de la plata, la Recoleta, los Claustros del Pilar, el enorme gomero frente al café La Biela, donde acostumbraban a sentarse Don Ernesto y sus personajes, todo aquello que ahora le encoge el corazón, estrujándole un poquito y sintiendo una pequeña dosis de felicidad aun en la distancia.

Esa noche de inmenso calor primaveral en la limpia y bella semioscuridad de Buenos Aires sobre una tumbona blanca de plástico en una azotea porteña. Ese cansancio que le hizo quedarse dormido, protegido por los brazos de una felicidad extraña, mientras en su habitación hacía un calor húmedo y difícil para poder dormir.

Esa calidez de la gente a la que se dirigiría y de la que siempre recibiría un trato cortés y muy a menudo amigable, cálido y comprensivo.

Argentina iba a ser a partir de entonces su segundo país, aquel que le hubiera gustado elegir para vivir largas temporadas, aunque nunca pudiera hacerlo. Su vida transcurriría viviendo en su amado Madrid y añorando Buenos Aires, lo patagónico, lo argentino en general.

Ese viaje y ese país cambiaron su vida en gran medida, aunque sin saber del todo cual fue el motivo. En ello tenían mucho más que ver las sensaciones y los sentimientos que la razón. 

En realidad, probablemente, lo único que sucedió es que se desatascó y brotó, como de una fuente, todo ese jodido  y maravilloso romanticismo que, sin saberlo hasta ese momento, llevaba dentro.   






martes, 15 de marzo de 2011

Cañitas (después de sevillanas)


Estos son algunos de mis amigos, concretamente los de sevillanas.

(se lo dedico a Alejandro que no sale en la foto para que pudiera salir yo)

Acrónimos (MC, MC y MC)

Me cabrea, me cabrea y me cabrea, tiene ese don.

El proximo día 26, después de la cumbre europea en defensa del euro, el Sr Zapatero ha convocado a los dirigentes de las 44 mayores empresas españolas. El día siguiente, nada más volver, para tenerlo fresquito, para que no se le olvide nada. Se lava los dientes, se pone la chupa y ale! a ver a los directivos (que no empresarios).

Incido en lo que he dicho ya muchas veces en este blog, si esto es democracia que venga el diablo y se lo lleve.

No, el Sr Zapatero no se pasa antes por el parlamento, ni da un discurso a la nación, no, únicamente lo dicho.

Un dirigente socialiasta (¿qué será eso?) y de "izquierdas" llevandonos a todos de la mano hacia la dictadura de las sociedades anónimas dominantes.

Es que donde esté el neoliberalismo...

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Hoy he salido del metro por el lado de la derecha, he seguido sus pasos, ha torcido por la primera bocacalle, se llama Bruselas, y ha bajado unos 80 metros para perderse de mi vista en una zona ajardinada que hay a la izquierda. No he podido ver donde entraba... quizás otro día... pero tiene que ser con mucho sigilo, disimuladamente.

viernes, 11 de marzo de 2011

La Lealtad


En algunos ambientes de determinadas sociedades la lealtad es un valor en retroceso, aunque en honor a la verdad habría que decir que siempre ha habido desleales, se puede ver fácilmente en los libros de historia.

En esos mismos libros se puede encontrar que los personajes leales no sólo han contribuido al éxito del personaje objeto de su lealtad, sino que también han conseguido que triunfen o perduren causas importantes y positivas.

Gracias a ella en los peores momentos de la vida el mundo continúa siendo un lugar en el que merece la pena vivir. Gracias a ella y a otro valor del que hablaré otro día llamado solidaridad.

La principal característica del leal es que no traiciona, ni deja en la estacada, ni se olvida de las personas que quiere. Todo lo contrario.

Les respeta y ayuda, no solo en los buenos momentos en los que todo marcha bien, sino también en los difíciles y duros. Apoya sus posicionamientos o sus comportamientos y si esto no es posible, les critica directa y abiertamente pero de forma constructiva y privada.

La lealtad no solo es aplicable a alguien más poderoso, sino también a los iguales y sobre todo a los más débiles, los que más ayuda y apoyo necesitan.

Se puede ser leal con individuos, con grupos e incluso con actitudes y formas de ser.

La lealtad es inherente a la amistad y al cariño, es imposible una amistad real y verdadera sin lealtad y no se puede ser desleal a alguien a quien se quiere.

En las relaciones con la gente que quiere, el leal es un ser moralmente limpio, su comportamiento es habitualmente recto y sano y siempre impera en él la verdad y el cariño.

... o algo así.

Preámbulo


Soy una persona llena de dudas y por eso me cuesta ser absoluto, para cualquier cosa, porque además siento un profundo respeto hacia las ideas de los demás.

Ya he vivido más de 50 años y como espero que aun me queden bastantes, no se lo que voy a pensar dentro, por ejemplo, de otros diez. Pero aun así me arriesgo, ¿si no lo hace una persona como yo? ¿quién lo va a hacer? ¿un chico de 18 o 20 años? Más vale que no. Acepto la responsabilidad que me da la edad.

Este preámbulo es para decir que voy a ser más absoluto de lo que me gustaría en mi descripción de los VALORES ETICOS.

Pido disculpas de antemano por ello.  

miércoles, 9 de marzo de 2011

Valores éticos


Las personas, como seres humanos, nos distinguimos porque somos capaces de actuar inteligentemente y aplicar esa inteligencia a nuestros comportamientos, pero también porque tenemos sentimientos que nos hacen comportarnos emocionalmente.

En resumen, somos capaces de tener comportamientos emocionales a los que aportamos, o podemos aportar, racionalidad.

Estos comportamientos, que a veces son altruistas y a veces no, nos sirven para relacionarnos con nuestro entorno, rigen nuestra actitud social e influyen enormemente en la sociedad en la que vivimos.

Nuestros sentimientos y comportamientos pueden ser positivos o negativos y no pienso entrar en la discusión de que el concepto "positivo" y "negativo" es relativo. No, me niego, no pienso hacerlo, no caeré en esa trampa perversa que algunos manejan con asiduidad.   

Para regir, no ya nuestros sentimientos por ser fruto de lo emocional, sino nuestro comportamiento, existe algo que denominamos VALORES ETICOS que promueven que nuestra relación con el medio que nos rodea, personas y cosas, sea positiva para todos.

La lealtad, es uno de esos valores, aunque hay más y me gustaría repasarlos a mi manera, poco a poco. 

altruismo.

(Del fr. altruisme).

1. m. Diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio.

jueves, 3 de marzo de 2011

El niño y el amor


El niño acababa de terminar de comer y se preparaba para ir al colegio, él sólo, por primera vez iba a ir sólo, tenía 10 años. Su mamá le había dado un billete de Metro y su papá sesenta céntimos para que se comprara un regaliz antes de entrar al cole.

El niño estaba muy orgulloso y contento, era casi como si fuera un día de fiesta, sus papás habían depositado su confianza en él y por tanto se sentía responsable. Abrió la puerta de su casa y bajó por las escaleras de madera hasta llegar al portal, no lo hizo a saltos como habitualmente, sino despacio y escalón a escalón, había que prevenir cualquier accidente. Traspasó el amplio portal saliendo a la calle y se dirigió con la cartera de cuero en la mano hacía el Metro cuya boca estaba en la plaza, a unos doscientos metros de su casa. Tenía que cruzar una calle pero no circulaban muchos automóviles por entonces.

Una vez en la boca del Metro descendió hasta el vestíbulo donde estaban las taquillas y presentó  a la empleada el billete para que se lo picara. Bajó las escaleras hasta el andén y al cabo de poco tiempo apareció un convoy con tres vagones. Las puertas se abrieron y el niño con mucho cuidado saltó dentro, había bastante espacio entre el vagón y la plataforma del andén ya que la estación estaba en curva. 

El vagón no estaba muy lleno ya que a las tres de la tarde en aquellos tiempos había muy poco movimiento. Se colocó la cartera entre las piernas y se agarró fuerte a la barra vertical para no caerse. Sabía que tenía que apearse en la segunda estación, Callao. Estaba realmente emocionado al ver de lo que era capaz y le pesaba la responsabilidad de hacerlo todo bien para que no hubiera problemas y al día siguiente le volvieran a dejar ir sólo.

El tren por fin llegó a Callao y el niño, después de esperar a que las puertas se abrieran, se apeó, subió las escaleras y llegó a la calle, era la Gran Vía. Nada más salir, a la derecha, pegado a la pared, recién sobrepasada la entrada al cine Avenida, estaba, como todos los días, el señor que hacía bailar a un muñequito de papel con piernas y brazos de goma al ritmo de lo que cantaba. Era milagroso, ¿cómo podía un muñequito bailar sólo?  Pero el caso es que el señor los vendía envueltos en una bolsa de papel y a un precio de dos cincuenta, todo un capital que el niño no tenía y que tampoco se había atrevido a pedir nunca a su papá. Pasó de largo, no podía pararse a mirar y que le sucediera algo o que no llegara a tiempo al cole. En las enormes carteleras del cine Palacio de la Música se veía la cara y un plano largo de Charlton Heston vestido del Cid Campeador y blandiendo una enorme espada. En otra cartelera más pequeña se veía a Sofía Loren completamente vestida de negro, vestida de doña Jimena. Tampoco se paró, estaba harto de verlas.

Llegó al paso de peatones que había justo enfrente del cine Imperial y esperó hasta que el semáforo se pusiera verde. Atravesó la calzada con mucho cuidado y siguió por la cera de enfrente hasta llegar a la esquina de Gran Vía con la calle del Barco, donde estaban los almacenes Sepu, allí giró a la izquierda. Ya quedaba poco para llegar, todo estaba transcurriendo bien, lo que le tranquilizaba.

El paso por la calle del Barco hasta llegar al colegio transcurrió tranquilamente, era una zona tranquila, una calle de barrio. Eso si, el niño paró unos instantes en el puesto de chuches para comprarse el regaliz y disfrutarlo mientras entraba en clase, pensando en lo bien que había hecho todo y lo bien que le había salido.

Desde la esquina de la calle Puebla un hombre observaba cómo su hijo compraba el regaliz, lo mismo que había observado todo el viaje del niño con mucho cuidado de no ser visto. Ahora ya podía ir tranquilo al trabajo.

Al día siguiente todo sería igual, excepto que el padre no seguiría a su hijo.

Ese mismo hombre, hoy, muchos años después, no es capaz de reconocer a su hijo que ya no es un niño. Una enfermedad despiadada se lo impide.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Mañana de invierno en Madrid.

Por la calle. Voy caminando, relajadamente, es un día de invierno pleno de sol, de luz, de esa luz que tenemos en Madrid en un día como hoy del mes de febrero, hace frío.

Son las 11 y es una buena hora para tomar un café sólo o acompañado de algo, ¿quizás unas porras? o posiblemente más sano, una barrita tostada con aceite de oliva y tomate triturado.

Hay mucha gente por la calle, la mayoría mujeres y hombres mayores un tanto grises. Señoras que van a la compra, señores realizando la misma tarea, chavalas que vuelven de tomarse un cafelito y muestran unas caras que reflejan un estado de ánimo mucho mejor que el que tenían cuando salieron de la oficina. Tíos trajeados impecablemente y con cara de mucha importancia que van al estanco a comprar tabaco ó a la administración de loterías a "echar una primitiva". No he visto niños. En fin, poco más, mucha variedad no hay.

En la acera soleada se está muy bien, en la otra no tanto, pero en estos días se nota un ambiente especial, la gente anda más animada, el color rojo se ve rojo y no granate, el azul vivo no se confunde con el oscuro y el azul marino no se ve negro.

Todo ha finalizado, he tenido que volver al trabajo, a mi oficina, y no me apetecía nada, pero nada, pero es así, debe ser así. Todo se ha acabado. En la calle ya no hay nadie ni nada, ni siquiera sol, solo el que entra por mi ventana.

martes, 1 de marzo de 2011

Real Madrid Club de Futbol

Siempre me ha gustado mucho el futbol.

He jugado al fútbol-once, el que se juega en campo grande, muchos años, hasta que a los 34 años me rompí la clavícula y tuve que operarme para quedar bien. Caí como un saco de patatas contra mi hombro izquierdo y… ese fue el punto final de mi práctica de ese deporte. Disfrutaba mucho jugando aunque realmente no destaqué nunca, ni un poco.

Desde entonces me he tenido que conformar con verlo jugar. Me divierte, me apasiona, me emociona.

Soy seguidor del Real Madrid desde que era muy pequeño. Mi padre era simpatizante del Athletic de Bilbao, pero poco aficionado al futbol.

Al vivir en Madrid lo normal es que me hiciera del Real ó del Atlético y me decanté por el Real porque toda la familia de mi amiguita de juegos y vecina eran forofos del ese equipo.

De pequeño disfruté, pero también sufrí y llegué a enrabietarme cada vez que el Real perdía un partido, lo que sucedía muy pocas veces, pero no soportaba que mi equipo fuera batido.

Era la época de Don Santiago Bernabeu, el mejor presidente que ha tenido este club. En aquellos tiempos se decía que el Real Madrid era un “club señor”. Nunca más ha vuelto a serlo.

Mi tía entonces trabajaba en la Real Federación Española de Futbol, en el Comité de Arbitros, y me conseguía pases para el Santiago Bernabeu y para el Metropolitano, donde entonces jugaba el Atlético.  Tengo el honor de haber visto a jugadores míticos, como Mendoza, Rivilla ó Collar, en el Metropolitano.

Actualmente detesto el estilo del Real Madrid. Me sigue gustando ir al estadio Santiago Bernabeu a ver los partidos, pero no me gusta la forma de actuar del club y de su directiva. Me gusta el estilo actual del Barcelona, como equipo y como club.

El Real Madrid actúa ahora como el Barcelona de los años 70 y así le va. En lo relativo a contratación de jugadores lo hace a golpe de talonario, sin importar nada más que eso. En lo relativo a “estilo”, no hace nada más que quejarse, de los árbitros, de los horarios, de la prensa, de agravios comparativos con "otros clubes", etc… . El Barcelona de entonces era “más que un club”, el Real Madrid de ahora es “el mejor club del siglo XX”, el “mejor club del mundo”, el “club más rico del mundo”, etc… e igualmente, en lo deportivo, “no se come un rosco”.

Un club vacío de valores deportivos reales y con mal estilo, ¿me voy a tener que cambiar? después de tantos años…

jueves, 24 de febrero de 2011

Valor de Ley.



El pasado fin de semana estuve en el cine viendo la película de los hermanos Coen "Valor de Ley".

Estuvimos en un cine de la calle Fuencarral, en Madrid. La entrada costaba 7 euros. En el cine de al lado, justo al lado, la entrada costaba 7,50€.

Como fuimos al cine 11 personas y la comisión que cobran por la compra por Internet es 0,90 euros por entrada, decidimos entre todos ahorrarnos casi 10€. Por ese motivo fuimos por la mañana a la calle Fuencarral, aprovechando que era sábado, para comprar con antelación y sin recargo las entradas en la taquilla del cine.

Nada, no fue posible, por la mañana en ese cine no estaba abierta la taquilla. En los dos cines de al lado tampoco.

Era el cine Roxy A y, por lo demás, la sala no estaba mal en cuanto a comodidad y limpieza. Al comenzar la sesión había una persona cortando las entradas, una persona en la taquilla y dos personas acomodando a la gente.

La película es una nueva versión (gracias babylon! por traducir del inglés tan requetebién la palabra "remake") de la que hicieron en 1969 con John Wayne de protagonista, en el papel del maduro comisario tuerto.

Me gustó, claro que me gustó. Una readaptación de la antigua peli a los gustos actuales, pero con el saborcillo de los antiguos tiempos del western. La acción se desarrolla en un estado de USA de cuyo nombre no me acuerdo, pero que estaba en lo que entonces llamaban la frontera, con una reserva de indios al lado. Los paisajes son todos invernales con muchos campos escarchados y con muy poca cantidad y viveza de colores. Buenas interpretaciones de los protagonistas principales y alguna escena nocturna, con plano lejano, que recuerda a películas antiguas y que a mi me encantó.

En resumen:

  1. Buena película.
  2. Buena sala de proyección, sin ningún tipo de lujo ni valor añadido.
  3. Precios altos.
  4. Más altos gracias a usurera comisión de venta de entradas por internet.
  5. Mal servicio de venta directa de entradas por parte de la sala.
 
Comentario final: Una familia de cuatro personas, muy probablemente, hubieran podido ver esa peli en casa, comprándola por internet, con un coste de sólo lo que se paga por la compra por internet de las entradas. 0,90 euros por 4 = 3,60 euros. Este es un precio razonable por la compra del visionado de una peli por Internet.

Me sigo acordando, y bien, de Alex de la Iglesia.

martes, 22 de febrero de 2011

La otra libertad de expresión


El concepto de Libertad de Expresión ha variado muchísimo desde los años 70 del siglo pasado hasta hoy.

 Cuando en España había un Gobierno autoritario, una dictadura, la libertad de expresión significaba simplemente la posibilidad de expresarte libremente en la calle con un grupo de amigos, en el bar, en un acto público, hasta en tu casa con un grupo de personas a las que no conocieras demasiado. Por supuesto también significaba que un periodista pudiera escribir un artículo de opinión fuera ésta la que fuera, o que un ciudadano pudiera expresar cualquier opinión en la sección de cartas al director de un diario, o cualquier cosa por el estilo.

 Ahora hemos dado un paso hacia adelante-atrás, o sea hemos avanzado pero no tanto como podríamos pensar.

 Hoy nos autocensuramos por miedo a lo que los demás puedan pensar de nosotros y eso es de las peores cosas que nos podrían suceder, no hay peor censura que la autocensura.  

 Los medios (de comunicación), generalmente en poder de grupos políticos o económicos, nos bombardean constantemente con actitudes a imitar, lanzando e imponiendo modelos de comportamiento. Estos modelos así distribuidos van calando en nuestra sociedad, a través de los lectores de diarios y revistas y las audiencias de los medios audiovisuales. Una gran mayoría de masa silenciosa (y conformista) los adopta y ¡zas! ya tenemos estados de opinión con un calado muy profundo en nuestra sociedad. Lo pernicioso es que aquellos que no actúan en el ámbito de estas actitudes, inoculadas en frecuentes y pequeñas dosis, son excluidos, se queda fuera. O eso nos creemos.

 Hay que tener mucha entereza, o un alto grado de madurez y convicción, para expresar opiniones contrarias a estos comportamientos y actitudes inoculados, ante la creencia de que el que se atreva será excluido ¿de qué? nos preguntamos algunos, "no se de qué" es una respuesta común, "pero es muy desagradable estar excluido, es una sensación que da miedo...".

 Hace poco hablaba con un amigo de mi edad, utilizando un eufemismo, una persona madura como yo, hablábamos de esto, le comentaba que, en mi opinión, nosotros las personas de nuestra edad, que ya hemos vivido mucho y que nos importa menos esa exclusión del mundo de "las modas", somos los que tenemos que abanderar la rebelión contra esto. Que tenemos que disentir, discernir, ejercer la rebeldía que la gente joven no ejerce (qué incongruencia), que nos tenemos que enfrentar a estas actitudes exclusistas expresando nuestra opinión clara, firme y libremente. Que es nuestro ejemplo el que puede ayudar a los más jóvenes a darse cuenta de que la rebeldía no tiene porqué ser un valor a la baja. Que rebelarse ante la presión de los que quieren uniformar nuestro comportamiento, nuestra opinión y hasta nuestro pensamiento es algo absolutamente sano, es más, necesario para nuestra globalizada sociedad. Que esta inoculada uniformidad de comportamiento, de opinión y de pensamiento no es buena, no conduce a nada positivo. Que quizás los excluidos de "no se qué", cuando se encuentren fuera del "no se qué" se den cuenta de que son muchos más que los que están dentro, aunque no sean uniformes. ¡Viva la diferencia! Dicha exclusión no existe, es un invento interesado.

 En fin, perdonad la arenga, pero es que esta tendencia a la uniformidad que nos invade está contribuyendo al conformismo que nos atenazará y que nos puede conducir a un nuevo tipo de esclavitud en el que no existan cadenas de hierro sujetas a muñecas y tobillos, porque no hagan falta. Que retorne a este mundo globalizado el viejo y desusado concepto de siervo, siervos de las sociedades anónimas, de entes no humanos, por demás, inhumanos.

 Hay que disentir, defender con convicción nuestras ideas, para lo cual, evidentemente, tenemos que tenerlas.

 Pensar, pensar, pensar, pensar y pensar, no huir de lo que nos puede alienar, pero luchar contra la alienación. Entre la diversión y la alienación puede haber tan solo unos minutos de diferencia, los minutos en exceso que dedicamos a lo primero. Ojo, mucho ojo, con las adicciones: alienan.
   

viernes, 18 de febrero de 2011

Más sobre Opinión Pública


Pero esta vez en palabras de Ernesto Sábato, están en su libro La Resistencia (2000).

Muy a menudo compruebo que todo es opinable, y alguien que comenzó antes de ayer puede hablar tanto como otro cuya trayectoria está largamente probada en la vida del país. Y su opinión llega a ser clasificatoria, y no tiene siquiera que demostrarse. La llamada opinión pública es la suma de lo que se le ocurre a quienes, en esos minutos, pasan ocasionalmente por la esquina elegida, y conforman el mínimo universo de una encuesta que, sin embargo, saldrá a grandes titulares en los diarios y los programas de televisión. Las preguntas que suelen hacerse son de una torpeza que pondrían frenético a Sócrates, que las colocó en el lugar de quien ayuda a dar a luz. Todo pasa y todas las perspectivas son válidas. Lo mismo Chicho que Napoleón, Cristo que el Rey de Bastos. No se piensa en futuro, todo es de coyuntura.

Otra consecuencia de este estado de cosas es la sobrevaloración de la diversión. Los programas “divertidos” tienen mucho raiting —y el raiting es lo supremo— no importa a costa de qué valor, ni quién lo financia. Son esos programas donde divertirse es degradar, o donde todo se banaliza. Como si habiendo perdido la capacidad para la grandeza, nos conformáramos con una comedia de regular calidad. Esta desesperación por divertirse tiene sabor a decadencia.

jueves, 17 de febrero de 2011

El sol y la ciencia

   
Los rayos solares nos aman, lo noto, y su amor es correspondido por mi, los amo.

Su luz y su calor nos dan vida, no sólo a las plantas, tambien a los seres humanos, a mi.

¿Que cómo lo se? Pues porque lo noto, lo siento.

Aunque pudiera hacer una una demostración científica de que esto es cierto (no puedo), no la haría, no necesito demostrarlo científicamente, mi cuerpo lo siente, mis sentidos los sienten, mi ánimo lo siente, esa es mi demostración, con ello me basta.

Con ello nos debería bastar a todos.

Lo otro, la ciencia, la demostración científica, es un "además de". ¿Necesaria? bueno... quizás, no lo tengo del todo claro. Dudar es bueno y sano para el espíritu, nos hace pensar.
   
    

miércoles, 16 de febrero de 2011

Alex de la Iglesia y el cine.


Me han llamado mucho la atención las palabras de Alex de la Iglesia en la Gala de los Goya, esas en las que dice "… Internet es, precisamente, la SALVACION de nuestro cine …", podéis leer el discurso íntegro en este blog, concretamente en una de las entradas de ayer.

Me llama la atención que Alex diga que Internet sea la salvación de nuestro cine y además explicándolo de la forma que lo hace, sencilla y valiente.

En mi opinión, después de leer su discurso, lo que quiere transmitir es que el cine español puede y debe apoyarse en Internet para lanzar una ofensiva invirtiendo y construyendo una infraestructura que le permita captar nuevos clientes ó recuperar algunos de los perdidos, para obtener ingresos adicionales a los de las taquillas de las salas de proyección.

Que sea el cine español, la industria española del cine, no las multinacionales distribuidoras de siempre, la que monte una innovadora infraestructura que facilite la venta directa del producto, de un buen producto, de calidad, a un precio razonable, sin intermediarios, a través del nuevo canal, de Internet, como dice Alex “ …innovando, adelantándose con propuestas imaginativas, creativas, aportando un NUEVO MODELO DE MERCADO …”

O sea Alex pretende que se aplique una política que no es nueva: "Si no puedes con tu enemigo, únete a él, porque así tu enemigo dejará de serlo y porque así posiblemente descubrirás que nunca fue tu enemigo".

Esa postura es, desde mi punto de vista, novedosa e inteligente. A nivel individual o a pequeña escala hace tiempo que hay iniciativas de ese tipo con respecto a la red de redes, pero nunca a nivel global de una industria de un país.

Asistir hoy a una sala de cine en Madrid cuesta más o menos 7,50 euros por persona, a mi me parece una auténtica barbaridad. Ese es uno de los motivos por los que la gente va poco al cine. A una pareja le cuesta 15 euros, a una familia con un hijo 22,50 euros y a una pareja con dos hijos 30 euros, todo eso sin contar palomitas, etc...  Cantidades demasiado altas con "la que está cayendo" sobre nuestra economía.

Sin embargo, hoy en día mucha gente puede ver cine en directo a través de sus conexiones a la red con una calidad muy digna. Aun en los casos que no sea así, a causa de una conexión de "menor velocidad", una película se podría bajar al disco duro en un tiempo inferior a una hora (muy inferior). Pero en un futuro casi inmediato las barreras de este tipo no existirán.

Las familias podrían ver desde sus casas películas de estreno con una muy buena calidad tanto de video como de audio y a unos precios razonables, eso si, posiblemente una o dos semanas después de su estreno en salas comerciales.

Mas ventajas aun, ¿que mercado le espera al cine español uniéndose a Internet? pues en primer lugar el español, pero rápidamente el mercado de todos los hispanoparlantes del mundo y después todas las personas de cualquier país que tengan una conexión de banda ancha a Internet. El mercado potencial del cine español sería enorme, impensable  hace unos años cuando se fundo la Academia del Cine Español. Y en esto es como en todo, el que da primero da dos veces.

Las salas de cine se mantendrían e incluso deberían mejorar. Se podrían permitir subir los precios para aumentar la calidad en proyección, en limpieza, en servicio. Se convertirían en proveedores de un artículo de lujo, como lo son los estadios de futbol como el Santiago Bernabeu o el Camp Nou, donde se pagan cantidades muy altas por ver un partido. La gente iríamos menos veces a las salas, de una forma más selectiva, para ver películas en las que una pantalla muy grande o un sonido o visionado especiales nos compensaran el precio.

Una revolución, un cambio de cultura como dice en su discurso Alex de la Iglesia. 

Animo Alex!

PD. Esta mañana he oido a la ministra en la radio hablando de "videoclubs por internet", como siempre esta señora no se entera. Que no! Que las miras deben ser mucho más amplias! Que estamos hablando de industria e innovación! Que eres una ministra del gobierno de España! En fin...

martes, 15 de febrero de 2011

No he podido resistirme.

No he podido resistirme a publicar esta segunda entrada, aunque hoy ya publiqué una.

"Entre lo que deseamos vivir y el intrascendente ajetreo en que sucede la mayor parte de la vida, se abre una cuña en el alma que separa al hombre de la felicidad como al exiliado de su tierra."


Ernesto Sábato, La Resistencia (2000)

El cine español en 2011.


Discurso íntegro de Alex de la Iglesia en la entrega de los Goya
(13 de Febrero de 2011)

"Internet es, precisamente, la salvación de nuestro cine"
"Una película no es película hasta que alguien se sienta delante y la ve"
"Si queremos que nos respeten, hay que respetar primero
"


Buenas noches. El día de hoy ha llegado porque hace 25 años, doce profesionales de nuestro cine, en medio de una crisis tan grave como la nuestra, caminaron JUNTOS a pesar de sus diferencias. Quiero empezar este discurso felicitando a los fundadores de la Academia.

No sólo ellos, sino todos los que me han precedido en esta institución, vicepresidentes, miembros de las juntas directivas y el conjunto de los académicos, nos han traído esta noche aquí, al Teatro Real, para celebrar el 25º aniversario de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas y la existencia misma de los premios Goya. A todos, muchísimas gracias.

PUEDE PARECER que llegamos a este día separados, con puntos de vista diferentes en temas fundamentales. Es el resultado de la lucha de cada uno por sus convicciones. Y NADA MÁS. Porque en realidad, todos estamos en lo mismo, que es la defensa del cine. Quiero por ello felicitar y agradecer a todos los que estáis aquí, por caminar juntos en la diferencia, y hasta en la divergencia.

Hacemos mucho ruido, pero es que esta vez, hay muchas nueces. El choque de posturas es siempre aparatoso y tras él surge una nube de humo que impide ver con claridad. Pero la discusión no es en vano, no es frívola y no es precipitada.

No podemos olvidar lo más importante, el meollo del asunto. Somos parte de un Todo y no somos NADIE sin ese Todo. Una película no es película hasta que alguien se sienta delante y la ve. La esencia del cine se define por dos conceptos: una pantalla, y una gente que la disfruta. Sin público esto no tiene sentido. No podemos olvidar eso JAMÁS.

Dicen que he provocado una crisis. Crisis, en griego, significa "cambio". Y el cambio es ACCION. Estamos en un punto de no retorno y es el momento de actuar. No hay marcha atrás. De las decisiones que se tomen ahora dependerá todo. Nada de lo que valía antes, vale ya. Las reglas del juego han cambiado.

Hace 25 años, quienes se dedicaban a nuestro oficio jamás hubieran imaginado que algo llamado INTERNET revolucionaría el mercado del cine de esta forma y que el que se vieran o no nuestras películas no iba a ser sólo cuestión de llevar al público a las salas.

Intenet no es el futuro, como algunos creen. Internet es el presente. Internet es la manera de comunicarse, de compartir información, entretenimiento y cultura que utilizan cientos de millones de personas. Internet es parte de nuestras vidas y la nueva ventana que nos abre la mente al mundo. A los internautas no les gusta que les llamen así. Ellos son CIUDADANOS, son sencillamente gente, son nuestro PUBLICO.

Ese público que hemos perdido, no va al cine porque está delante de una pantalla de ordenador. Quiero decir claramente que NO TENEMOS MIEDO a internet, porque internet es, precisamente, la SALVACION de nuestro cine.

Sólo ganaremos al futuro SI SOMOS NOSOTROS LOS QUE CAMBIAMOS, los que innovamos, adelantándonos con propuestas imaginativas, creativas, aportando un NUEVO MODELO DE MERCADO que tenga en cuenta a TODOS los implicados: Autores, productores, distribuidores, exhibidores, páginas web, servidores, y usuarios. Se necesita una crisis, un cambio, para poder avanzar hacia un nueva manera de entender el negocio del cine.

Tenemos que pensar en nuestros derechos, por supuesto, pero no olvidar NUNCA nuestras OBLIGACIONES. Tenemos una RESPONSABILIDAD MORAL para con el público. No se nos puede olvidar algo esencial: hacemos cine porque los ciudadanos NOS PERMITEN hacerlo, y les debemos respeto, y agradecimiento.

Las películas de las que hablamos esta noche son la prueba de que en este país nos dejamos la piel trabajando. Sin embargo, el mismo esfuerzo o mayor hicieron tantas otras películas que NO HAN LLEGADO a los sobres de las candidaturas. Ellos tambien se merecen estar aqui, porque han trabajado igual de duro que nosotros.

Quiero despedirme en mi última gala como presidente, recordando a todos los candidatos a los Goya TAN SÓLO una cosa: qué más da ganar o perder si podemos hacer cine, TRABAJAR en lo que más nos gusta. No hay nada mejor que sentirse LIBRE creando, y compartir esa alegría con los demás. Somos cineastas, contamos historias, creamos mundos para que el espectador viva en ellos. Somos más de 30.000 personas que tienen la inmensa suerte de vivir fabricando sueños. Tenemos que estar a la altura del PRIVILEGIO que la sociedad nos ofrece.

Yo creo, con toda humildad, que si queremos que nos respeten, hay que respetar primero.

Y Por último, me gustaría contarle algo al próximo Presidente de la academia, que ya me cae bien, sea quien sea: estos han sido los dos años más felices de mi vida. He conocido gente maravillosa de todos los sectores de la industria. He visto los problemas desde puntos de vista NUEVOS para mí, lo que me ha enriquecido y me ha hecho mejor de lo que era. He comprobado que trabajar para los demás es una experiencia extraordinaria por muy duro que resulte en un principio, y sobre todo: han pasado 25 años MUY BUENOS, pero nos quedan muchos más, y seguro que serán MEJORES.

Buenas noches.

En este texto se han respetado las mayúsculas enfatizadoras del discurso.

lunes, 14 de febrero de 2011

Palabras bonitas.

Me gusta la palabra coraje y tambien la palabra convicciones.

Me gusta tambien la palabra primavera y la primavera.

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viernes, 11 de febrero de 2011

Martin Luther King

Me ha llegado uno de esos correos que se envían masivamente en el que está escrita una frase que atribuye a Martin Luther King.

"No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética.  Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos."

No tengo ni idea de si este señor escribió esto, algo parecido o si se lo ha inventado alquien.

Pero a mi me desespera el silencio de los buenos, me violentan los violentos malos, me crispan los corruptos, me dan asco los deshonestos y me preocupan los sin etica.

jueves, 10 de febrero de 2011

Arroz.

Un truquillo.

Cuando hacemos arroz, ya sea seco (paella incluido), meloso (incluido risottos) ó caldoso, lo importante no es la cantidad de liquido que hay que poner al arroz para que hierva. La cantidad de líquido es variable.

Lo importante es el tiempo de cocción, que dependiendo de como sea el agua del lugar, la altitud, el gusto de cada uno sobre el punto de dureza, etc... puede oscilar un poco.

Yo vivo en Madrid y al arroz bomba lo dejo hervir entre 17 y 18 minutos. Los que vivan en otros lugares pueden probar con 17 minutos e ir ajustando según vean cómo sale.

¿Que hacemos con el liquido? Pues muy fácil, se echa en principio 1,5 veces en volumen la cantidad de arroz. Por ejemplo: para una taza de arroz se incorpora al principio una taza y media de líquido. No es imprescindible que el líquido esté hirviendo cuando se eche el arroz. Yo echo el líquido caliente sobre el arroz rehogado.

El resto de líquido ó agua, si no nos queda líquido, lo ponemos a calentar y lo mantenemos en una ligera ebullición, en un fuego al mínimo, al lado del arroz que estamos cocinando. Según se vaya secando el arroz iremos incorporando más líquido, poco a poco, hasta que se cumpla el tiempo.

Más trucos.

Mientras que muchos dicen que la paella no se debe remover (aunque tampoco la desgracias si la mueves un poco si lo ves necesario), en el caso del arroz meloso y los risottos, debe moverse con frecuencia con una cuchara de palo.

A los risottos se les incorpora queso fuerte rallado un par de minutos antes del final y cuando ya casi se ha llegado al final de la cocción, se les incorpora una cuchara pequeña colmada de de mantequilla (no margarina) por persona. Hay que comerlo recién hecho, nada de dejarlos reposar como a las paellas.


Curioso.
En Vietnam, para secar los granos de arroz, en el campo, es muy corriente que los extiendan sobre el asfalto de las carreteras. Así muchas veces ves a los automóviles pisando el arroz con los neumáticos al circular, aunque alguno pretenda esquivarlo. En el caso de los autocares, los camiones, o los cruces entre dos automóviles que circulan en opuestos, es imposible esquivarlo.

Ya ves, y aquí con tantos remilgos…


 

miércoles, 9 de febrero de 2011

La Opinión Pública.

Hace unas semanas, en este blog, comenté que algún día expresaría mi opinión sobre lo que se denomina OPINION PUBLICA.

Directamente la OPINION PUBLICA NO EXISTE, y si existe es mejor que hagamos como si no existiera.
Voy a poner un ejemplo que va  desarrollarse dentro de un escenario bastante "correcto", ya que podríamos poner otros que se desarrollaran de una forma bastante más arbitraria, por ejemplo un periodista o sucedaneo que escribe su artículo de opinión en un medio. Ya sabemos todos que los medios de comunicación son los "voceros de la opinión pública".

En mi ejemplo vamos a conocer la opinión pública sobre el color rojo de los pimientos. El método va a ser la realización de una encuesta. Va a resultar algo más costoso pero bastante menos arbitrario que lo del articulo de opinión.

Partamos de que por Opinión Publica sobreentendemos todos que es la "opinión de la gente", de los ciudadanos de un determinado territorio, sobre un determinado asunto.
El formato del resultado que queremos obtener es algo así como:

"La mayoría de los ciudadanos opina A, aunque hay algunos que opinan B, que es aproximadamente la misma cantidad de los que no tienen opinión porque les da igual, y prácticamente nadie opina C." 

Resumen: La Opinión Pública mayoritaria es A, aunque lo de "mayoritario" a muchos se les olvidará 2 minutos después de escucharlo o leerlo.

Para obtener la Opinión Publica Española deberíamos incluir a toda la población española que puede tener una opinión sobre este asunto.

Pero en realidad se extrae una muestra, porque no vamos a preguntar a todos los españoles ¿no? Hay baremos que establecen el tamaño de la muestra en función del tamaño de la población.

En nuestro ejemplo vamos a ser humildes y vamos a intentar conseguir la Opinión Publica de Peralejos del Melón, pueblo de la provincia deToledo que tiene 1230 habitantes mayores de 10 años. Dada la enjundia de la pregunta es normal que sea suficiente que los ciudadanos sean mayores de 10 años (aunque algún político diría que de 10 a 17 no votan y por tanto podría ser una pérdida de tiempo y de dinero).

Hemos buscado un experto para que nos indique el volumen de la muestra. Su respuesta es:

MUESTRA:
  • 120 habitantes, 60 mujeres y 60 hombres
Con la siguiente distribución por cada sexo: 
  • 8 individuos de 10 a 20 años, 
  • 9 de 20 a 30 años, 
  • 9 de 30 a 40 años, 
  • 15 de 40 a 50 años, 
  • 9 de 50 a 60 años, 
  • 5 de 60 a 70 años y 
  • 5 individuos mayores de 70.
Ya podemos a hacer la encuesta y la pregunta elegida es, ¿Qué opina usted del precioso colorido de los pimientos rojos en época de recolecta?. No se si observáis algo anómalo en la pregunta, si no lo observais poneos gafas y si seguis sin verlo, os aconsejo que dejeis de leer esto, sería una pérdida de tiempo.

Las respuestas ofertadas son (si no habéis dejado de leer lo entenderéis):

a. Qué bonito es el color rojo de los pimientos.
b. Siempre me parecen bonitos
c. Cuando no me parecen bonitos, me parecen excelsos.
d. No sabe / No contesta.

Una serie de aguerridos, mal pagados y por lo tanto poco motivados encuestadores se lanzan a las calles del pueblo a preguntar a la mitad de la población varonil en un día lluvioso en el que se ha perdido el 65% de la cosecha de melones del pueblo a causa de una pedriza. 

Resultado de la encuesta:

a. Qué bonito es el color rojo de los pimientos.                  8
b. Siempre me parecen bonitos                                            2
c. Cuando no me parecen bonitos, me parecen excelsos.    0         
d. No sabe / No contesta.                                                    50

En realidad la mayoría de las respuestas han sido del tipo "¡a mi qué coño me importa el color de los pimientos, joder!, automáticamente el encuestador coloca la respuesta en la casilla d.

Los niños y adolescentes que no estaban llorando porque sus padres les habían caneado dijeron que su respuesta era a ó b, también algún anciano le pareció bonito el rojo.

Una semana más tarde vuelven los encuestadores al pueblo para entrevistar a la otra mitad femenina. Hace un día fabuloso de sol, la primavera llena todos los rincones y las señoras muestran por primera vez sus piernas desnudas, ayer fue domingo y pudieron depilarse.       

Resultado:

a. Qué bonito es el color rojo de los pimientos.                 35
b. Siempre me parecen bonitos                                          20
c. Cuando no me parecen bonitos, me parecen excelsos.   2         
d. No sabe / No contesta.                                                     3

El día siguiente ya tenemos el resultado global de la encuesta, que es este:

a. Qué bonito es el color rojo de los pimientos.                  43
b. Siempre me parecen bonitos.                                           22
c. Cuando no me parecen bonitos, me parecen excelsos.   02
d. No sabe / No contesta.                                                     53      

En la junta municipal, ante el pleno del ayuntamiento, el alcalde dice:

"Me complace informaros que la Opinión Pública de Peralejos del Melón dice masivamente que les gusta el color rojo de los pimientos, aunque en realidad ha habido un importante porcentaje de ciudadanos que ó no tenían opinión ó no les importaba. Pero el color rojo del pimiento nos mola masivamente."

Al día siguiente aparece este mismo comentario del alcalde junto con los resultados de la encuesta en La Gaceta de Peralejos.

Al mes siguiente, el alcalde decreta que se va a subvencionar en un 90% el cultivo de pimientos rojos para felicidad y regocijo de los ciudadanos. Evidentemente piensa que su nivel de popularidad va a crecer de una forma desmesurada y las próximas elecciones son suyas.

Al año siguiente el ayuntamiento tiene problemas presupuestarios porque ha sido un desastre la campaña de pimientos rojos, joooooder! a quien se le ocurriría una idea tan nefasta!

Por supuesto, dice el Alcalde en voz baja y en sus círculos más cercanos, hemos seguido los deseos de la Opinión Pública, uno de los principios básicos de la democracia y por lo tanto tenemos que tener la conciencia absolutamente tranquila.

¿No será mejor que nos hagamos a la idea de que la Opinión Pública no existe?

martes, 8 de febrero de 2011

Paradoja de la democracia


Hay elecciones soberanas en mi país. Los ciudadanos soportamos un bombardeo continuo de arengas y amenazas durante un mínimo de quince días y algunos sobrevivimos a ello manteniendo nuestra opinión sobre las cosas y las ideas. El día propuesto nos acercamos a las urnas y votamos, porque es nuestro deber.

Esto es la democracia ¿no?

Pues luego nuestras vidas se rigen por lo que dice Angela Merkel desde Alemania, en el mejor de los casos. En el peor por lo que dice un señor que vive en una casa de color blanco allende los mares.


Diccionario Real Academia de la Lengua (RAE)

paradojo, ja.
 (Del lat. paradoxus).
 1. adj. desus. paradójico.
 2. f. Idea extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de las personas.
 3. f. Aserción inverosímil o absurda, que se presenta con apariencias de verdadera.
 4. f. Ret. Figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción. Mira al avaro, en sus riquezas, pobre

lunes, 7 de febrero de 2011

Pensamiento.

Algunas veces pienso que nuestra sociedad no está tan vieja y podrida como pienso otras veces. Pero no hay que confiarse. Para enfrentarnos a un problema hay que conocerlo. Para luchar contra nuestro enemigo tenemos que saber que lo es. Para poder resistir hay que conocer que hay algo que nos acecha. Para tener alegría hay que ser consciente de lo que nos amenaza y de que estamos haciendo todo lo posible para que persista lo que amamos.

viernes, 4 de febrero de 2011

Angela Merkel (again)

En estos últimos días he oído y leído en dos medios de comunicación de distinta tendencia que Doña Angela Merkel, la jefa, ha dicho algo así como que "las subidas de sueldo estén vinculadas a la productividad y no al IPC". Bueno, teniendo en cuenta sus tendencias políticas no me extraña nada que apoye políticas socioeconómicas neoliberales. Lo que me preocupa es lo que se pueda entender por "productividad". Me preocupa de verdad.

Bueno, ahora sólo falta saber si realmente Doña Angela ha dicho eso o no.

jueves, 3 de febrero de 2011

Tasajo



(Gracias Pili, está buenísimo)

En Extremadura, al noreste de la provincia de Cáceres, al sur de la Sierra de Gredos, hay una comarca que se llama La Vera.

Es muy bonita, típica, amable y relajada y aconsejo a mis convecinos de Madrid que la visiten, ya que está relativamente cerca.

Si la comarca es bonita, sus habitantes merecen un comentario aparte que espero poder hacer otro día en este blog. Por adelantar algo, sin incluir matices ni descripciones más amplias, los definiría como entrañables.

Una de sus delicias gastronómicas se llama Tasajo y puedo asegurar que está delicioso.

Se trata de una carne magra de cabra ó de cerdo, adobada con pimentón de La Vera, ajo, orégano y sal, macerada y seca. Parece ser que se saca de las patas delanteras de los animales formando tiras de carne con el fin de obtener un perfecto secado.

Estas tiras una vez secas se cortan en tajos y es justamente de este hecho de lo que le viene el nombre: “tasajo”. Estos trocitos de tasajo carecen de grasa y tienen un sabor parecido al lomo embuchado.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Conocimiento


Conocimiento puede tener varios significados. En el que yo estoy pensando ahora, el importante, quizás más que importante la palabra sea trascendente, es aquel al que se llega no solo con ver, sino con mirar, no solo con mirar, sino observando cuidadosa y detenidamente, no solo observando cuidadosa y detenidamente, sino indagando, preguntándonos el porqué, ¿el porqué de qué?, de actitudes, de situaciones, de comportamientos, pequeños quizás, aparentemente intrascendentes, aparentemente invisibles, de los que hay muchísimos pero sólo algunos vemos.

Más que observar cuidadosa, detenida y profundamente, se trata de penetrar en su naturaleza, en su vida, en su historia, escuchar atentamente, discernir entre lo dicho banalmente y lo expresado desde lo más profundo del corazón y sobre todo del cerebro, a veces del subconsciente. Si todo eso se hace sin ánimo de hacerlo, sin malicia (qué palabra), de una forma no consciente, involuntaria, entonces, algunas personas lo llamamos intuición. No todas las personas tenemos esa capacidad. Yo conozco algunas y, es curioso, en la que estoy pensando en este momento es alguien a quien se le nota mucho, aunque, si estoy en lo cierto, quizás sólo lo note yo porque también soy una persona intuitiva.

Quiero decir, adicionalmente, que a veces me equivoco y suele ser fatal, porque me fío demasiado de mi intuición.