jueves, 30 de noviembre de 2017

Cotidianidad




Por fin llegué a casa, después de un día de mierda. Hacía frío, me había llamado la atención mi jefe, por una gilipollez, y de nuevo me había pasado una hora y cuarto en el atasco de tráfico, y mira que me lo decía Rosa:

- Ve en Metro, que vas a tardar solo un poco más y vas a ir relajado, leyendo o escuchando música.

Pues nada, yo ni caso, porque en realidad, aunque tenía razón, me daba mucha pereza por las mañanas volver al metro después de dejar a los niños en el colegio.

Subí las escaleras, saqué las llaves y abrí la puerta. Mientras me quitaba el abrigo vi que había luz en la cocina, sería Rosa.

Efectivamente era ella, estaba planchando.

- Hola cariño, vengo hecho polvo.
- Hola, pues anda que yo… ¿Has recogido los zapatos?
- ¡Joder! Se me ha vuelto a olvidar.
- Pues pon más cuidado y mañana recógelos sin falta  que hace ya más de cuatro días que te están esperando.
- ¿Que tal los niños? ¿Cómo anda Raúl de su constipado?
- Bien, algo mejor, aunque sigue tosiendo. A Luna le ha felicitado el profesor por el trabajo sobre los rumiantes. Al ir a recogerles me la he encontrado absolutamente feliz contandoselo a medio colegio.
- Y Raúl, ¿cómo se lo ha tomado?
- Ya sabes, mirando para otro lado. Hay que tener paciencia y no dar demasiada importancia a esos comportamientos.  Ahora están estudiando, supongo, cada uno en su habitación.

Tenía mucha sed y cogí un vaso del escurridor, lo llené de agua del grifo y me lo bebí de un trago. En ese momento me di cuenta que hacía mucho tiempo que no sabía nada sobre el trabajo de Rosa. Se trataba de una pequeña imprenta que estaba pasando por serios problemas económicos.

- ¿Y en tu trabajo? ¿Cómo están las cosas? ¿Siguen tocandoos las narices para que desistais y no tengan que pagaros la indemnización?
- Bueno, ya sabes, como siempre. Aunque desde hace unos días parece que están más tranquilos, por lo menos conmigo, pero eso no quita para que la situación haya mejorado. El ambiente no es bueno y cada vez veo a menos clientes entrar por la puerta. En fin, todo se acaba y esto tiene pinta que de una u otra forma no va a durar mucho.
- ¡Joder! tanto tiempo, tanto empeño y tanta dedicación para nada. Bueno, me voy a ver a los chicos.

Cogí un pellizco de pan de la barra que había en la encimera, me lo eché a la boca y me dirigí hacia el pasillo.

En la oscuridad y en los pocos segundos que tardé en recorrerlo, pensé en mi vida, era pura rutina, de la buena claro, tenía una maravillosa familia, casa y trabajo, pero al fin y al cabo rutina. ¿Era eso lo que quería? ¿Era eso lo que había soñado 15 años antes?

¿Cómo se puede pensar tanto en tan poco tiempo? El cerebro no solo es capaz de pensar muy rápido, sino la tormenta de sentimientos que surgen de ellos.

- ¡Hola chicos! ¿Cómo habéis pasado el día? ¡Voy a entrar en vuestras habitaciones! Os aviso porque me gustaría ver que estáis estudiando.

Y espontáneamente sonreí y mi corazón se llenó de ternura.




miércoles, 29 de noviembre de 2017

El Niño



El niño entreabrió con mucho cuidado la puerta de la habitación y por la estrecha rendija vio a su madre y se sintió bien. Era lo que más le gustaba en el mundo, algo sin lo que no podía vivir. Alguna vez le habían enviado un fin de semana con sus primos y no lo había pasado bien, sobre todo por las noches, y por las mañanas y a la hora de comer y a la hora de cenar, se dio cuenta que solo lo había pasado bien jugando a lo loco, como siempre.

Su mamá tenía la piel muy blanca y muy suave y olía… no sabía interpretarlo, no sabía decir cómo olía, pero simplemente ese olor que notaba cuando le abrazaba o, sobre todo, cuando le cogía y le sentaba en sus rodillas, ese olor, le transportaba a las sensaciones más felices de su pequeña y corta vida.

Le hablaba suavemente y con mucho cariño, bueno, eso cuando no le regañaba por ponerse cabezón y querer salirse con la suya. Pero aun así, aguantaba, tenía paciencia. Cuando Ana Mari, la vecinita un año mayor que él, pasaba a casa con su madre, jugaban, cada vez a una cosa. Con ella no podía jugar a lo mismo que con primos, lo primero porque en su piso no había jardín y lo segundo porque a ella no le gustaba saltar ni correr ni tirarse al suelo en plancha, no le gustaba hacer el bruto. Pero aun así le gustaba jugar con ella, siempre le preguntaba delicadamente si jugaban a algo y luego, ante el silencio de él, le proponía juegos y finalmente, casi siempre, empezaban jugando al escondite. Al principio no le hacía mucha gracia, hubiera preferido jugar a algo con más acción, pero enseguida se le olvidaba porque realmente disfrutaba. Cuando a la cuenta de 20 de ella tenía que buscar un escondite, se disparaba su imaginación intentando encontrar un sitio que pasara desapercibido aunque fuera más fácil de encontrar. Ya se había dado cuenta de que debajo de la cama, por ejemplo,  era el primer sitio en el que no solo Ana Mari, sino todos sus amigos, incluso sus primos, buscaban, así que mentalmente tenía que revisar el piso en busca de sitios nuevos. Luego, Ana Mari también le hablaba, mucho, por ejemplo le contaba lo que había hecho el sábado anterior, que había estado en casa de sus abuelos y lo que había comido y lo que le había dicho su abuela y lo que le había dicho su abuelo y todas esas cosas. Y le gustaba que se lo contara. Sí, mucho, no entendía porqué ya que con sus primos nunca lo hacía. Pero cuando llegaba el momento en el que la madre de Ana Mari decía que se iban, ahí se ponía cabezón, porque no quería que se fuera. Le decía a su madre que se quedara a dormir con él y cenaran juntos. Solo quería seguir jugando sin pensar en nada más, no cortar esos momentos en los que disfrutaba tanto. Pero no podía ser, nunca podía ser y, claro, su amiga se iba con su madre y él se enfurruñaba, se enfadaba y ya no quería hacer nada, ni lavarse las manos, ni sentarse a la mesa, ni cenar. Y gritaba, no paraba de gritar, estaba muuuuy enfadado. Entonces era cuando su mamá, la mujer más guapa del mundo, se enfadaba con él y le miraba a los ojos y le regañaba y le cogía fuerte de los brazos y le sentaba a la mesa y le decía que no me moviera y que comiera… y si hacía falta le hablaba en voz muy alta, con firmeza, con rotundidad pero nunca con ira, nunca perdía la paciencia, o casi.

Muchos años después, el hijo abre la puerta de par en par, no es la misma puerta, ni la misma habitación, una sensación de vacío le acongoja y unas ganas de llorar se apoderan de él. La habitación está vacía.

Sus padres se mudaron de casa, él hace ya bastante tiempo fue padre, todo ha cambiado.

En esa nueva casa se ha vivido mucho, él poco. Ha habido muchos momentos de felicidad y también grises, de tristeza profunda. El jardín ha estado lleno de flores, algún limón, muchos higos y bastantes aceitunas según el año. Una casa humilde pero confortable.

Su padre y su querida tía soltera murieron ya hace algún tiempo. Él de una terrible enfermedad que avanzó sin piedad durante casi diez años, ella de mayor, ayudada por un cáncer tardío de colon. A ambos les cuidó la mujer más guapa del mundo, que todavía lo era. El hijo la ayudó en todo lo que pudo. ¿Realmente fue todo lo que pudo? Nunca lo sabrá. Siempre se puede hacer más, pero siente que su conciencia está tranquila, más que su ánimo, porqué hace unos días también la ha perdido a ella.

Siente un vacío inmenso, y soledad y muchas ganas de verla, de oírla, de olerla, de abrazarla, de hablar con ella, de preguntarla, de contarla. Tan viejecita, tan pequeñita y cómo se apoyaba en ella, y pensaba que era al revés. Qué cosas tiene la vida.

La habitación estaba vacía, de vida. Todas las cosas que acumulamos a lo largo de los años, unas a la vista, otras guardadas. Cuadros, fotos, retratos, recuerdos-adornos, muebles auxiliares, mesa, sillas, sofá, sillones, televisor, libros, … Un sin fin de vida ahora muerta.

Hasta hace poco tenía a esa pequeña gran mujer a la que había estado unido toda su vida, a través de todas las vicisitudes, en todos los momentos felices, sí, la persona que le daba cobijo y sostén, siempre, el hogar al que acudir.

Ahora no le quedaba nada de eso. ¿O quizás sí? De otra forma, quizá ahora el soporte era él, no el hombre más guapo, pero sí el padre más justo, cariñoso, acogedor y mudo protector. Y si no, tendría que aprender a serlo.

Tenía tarea.

Seguiría pensando en ella.


Aprendería de ella.



miércoles, 15 de noviembre de 2017

PALABRARAS (atrabiliario, trémulo, blandir)

 

atrabiliario, ria

Del latín científico atrabiliarius 'de la atrabilis'.

1. adjetivo. De genio destemplado y violento. Usado también como sustantivo.
2. adjetivo. Medicina. Perteneciente o relativo a la atrabilis.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados
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trémulo, la

Del latin tremŭlus.

1. adjetivo. Que tiembla.
2. adjetivo. Dicho de una cosa: Que tiene un movimiento o agitación semejante al temblor; como la luz de una vela.

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blandir (1) 

Del francés brandir, este derivado del francés antiguo brant 'espada', y este del alto alemán antiguo brant 'hoja de la espada'.

1. transitivo. Mover con la mano algo, especialmente un arma, con movimiento trémulo o vibratorio.
2. intransitivo poco usado. Moverse con agitación trémula o de un lado a otro. Usado también como pronominal.

blandir (2)

Del latin blandīri.

1. transitivo en desuso. Adular, halagar, lisonjear.

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lunes, 13 de noviembre de 2017

El cactus soñador

Dedicado a mi querida amiga Jara con todo mi amor en el día que ha cumplido 5 años (10/06/2021)


Érase una vez un cactus soñador que se pasaba el día caminando por el desierto en busca de su sueño: la amistad.

Se paraba cada vez que encontraba algo de viento para acurrucarse y enterrarse un poco en la arena. Sí, en esa arena gorda y rasposa que siempre se puede encontrar en todos los desiertos de cactus.

De repente un día, al oír soplar el viento, se acurrucó, como siempre, pero he aquí que no pudo enterrarse, ni siquiera un poco. La capa de arena era muy fina y debajo, el suelo, era rocoso, duro y denso. El viento soplaba fuerte y lo barrió, haciéndole rodar durante muchos minutos, quizá horas, dando vueltas y golpeándose contra todos los objetos que encontraba en su camino.

El viento paró y de repente se encontró en un paisaje distinto a todo lo que conocía.

Todo lo que había a su alrededor era predominantemente verde, como él, no amarillo ni marrón como la arena y los arbustos.

Sintió pánico, se quedó completamente bloqueado, no podía moverse, así que decidió no hacer nada por el momento, hasta tranquilizarse.

Así transcurrieron varias horas. Durante ese tiempo notó algo parecido a cuando llovía y se llenaba de agua para aguantar días y días caminando por su querido desierto. Pero no era eso, no había gotas cayendo del cielo, y sin embargo el aroma del ambiente y, sobre todo, la sensación, eran muy parecidos.

Se iba tranquilizando, el que las cosas fueran distintas no tenía que significar que fueran peores, ¿no?

De repente vio un animalito de muchísimos colores que volaba por allí. Era como un buitre pero muchísimo más pequeño, todo alas y de un colorido tan vivo y variado como nunca había visto nada antes. Iba volando de flor en flor sin quedarse mucho tiempo parado en ninguna.

Pensó que podía hablarle y ser su amigo, pensó que podían recorrer juntos ese nuevo mundo y compartir los días y las noches y disfrutar de las gotas de lluvia y la sensación que producían en el ambiente

Podrían ayudarse mutuamente.

Y comenzó así, lleno de ilusiones y esperanza, su periplo por este nuevo mundo donde le había llevado el viento.




viernes, 6 de octubre de 2017

Mi madre ha fallecido.


Buenos días,

La persona más importante de mi vida, a la que he querido más, a la que necesitaba tanto, tanto que nunca realmente supe cuanto, falleció anteayer día 4 de Octubre de 2017 y me dejó una sensación de vacío que nunca antes había conocido.

Ayer cinco de octubre la incineramos y pasé el peor día de mi vida, nunca había llorado tanto.

Es un sentimiento  de falta grande y profundo. Me destroza el no poder volver a verla, ni oír su voz, ni escucharla, ni darle un beso, ni de poder terminar de leerle la novela de Agata Christie. La imposibilidad de volver a sacarla a pasear en su sillita de ruedas, ni hacerle el sábado la paella que tanto le gustaba. Es un dolor intenso, profundo e irremediable que sólo me calma el llanto. No se si a todo el mundo le habrá pasado lo mismo en estas circunstancias.

Viví 24 años con ella en la casa de Argumosa, la casa familiar. ¡Tengo tantos recuerdos! Uno, al azar, el sonido de su pulsera de monedas colgantes de oro al abrir la puerta de la escalera, al girar las llaves. Sabía que era ella, ni mi padre, ni mi tita, ni nadie, ella. Era un ruido que me llenaba de alegría.

Luego, después de irme de casa, cuando me casé, lo normal, salvo al principio que no teníamos teléfono, es que la llamara prácticamente todas las noches. Podía ser que descolgara la tita, mi padre no solía hacerlo, y si era así, hablaba un rato con ella, pero al final siempre pedía que se pusiera mi madre. Era el alma de la casa. Era a quien acudir siempre para saber si pasaba algo y qué era. Era a quien contarle cualquier suceso especial. Era la que siempre, también, te contaba lo que fuera cuando había ocasión de hacerlo, la que me tenía informada sobre la familia. También de quien surgían las ideas, los proyectos, la vida. Por supuesto la que siempre, siempre, me apoyo, tanto cuando las cosas estaban claras como cuando no lo estaban tanto

Como ya escribí en la entrada dedicada a ella en este blog, cuando ya era mayor,sufrió la terrible enfermedad de mi padre. Ella fue su cuidadora.

Y cuando él falleció, cuidó a su hermana, la tita, un año, el solo año que sobrevivió a mi padre. Su querida hermana con la que compartió toda su vida. Cómo se querían.

Cuando falleció mi tía quedó hundida en el desanimo y la tristeza, solo ahora puedo entenderla. Y desde entonces, aunque no he convivido con ella en la misma casa, tan solo los dos primeros meses, he sido su cuidador. He intentado cuidar de ella de la mejor forma posible y he tenido un contacto como nunca lo tuve, un contacto de adulto. La quería y me quería. Siempre la tenía allí, por muy pequeñita y viejecita que estaba. Ahora pienso que era ella la que cuidaba de mi. Una madre siempre cuida a sus hijos, aunque esté imposibilitada, aunque no pueda hablar, aunque no pueda ver. Siempre está. Una madre siempre está, hasta que no la tienes.

Alguna vez, sobre todo al principio y al final, cuando cundía en ella el desanimo profundo, decía que se quería morir, que qué hacia ella ya en este mundo. Y yo la decía, para animarla, que no se muriera, que lo hiciera por mi, que la necesitaba. Ahora me doy cuenta de que realmente era así, aunque yo no fuera tan consciente de ello como ahora, lo único que la ataba a este mundo era yo, estar conmigo, que no me faltara, qué tremendo peso ponía en sus hombros sin quererlo. Con lo mal que lo ha pasado tantas veces, sus limitaciones físicas por la edad. Su resistencia partía de mi petición de que no me dejara solo.

Hoy es 18 de Octubre y la echo mucho de menos.

Te quiero mamá.

Otra vez escribo, es 7 de Noviembre, la sensación es igual de fuerte, pero menos constante.

Ayer tarde me acordé mucho de ella, la hablé desde la terraza de casa, como si estuviera hablando con ella por teléfono, aunque nada ni nadie me contestaba.

La echo de menos cada vez que hago una cosa nueva y siento que me falta el poder llamarla, el oir su voz.

Ahora, cuando quiero tranquilizarme me acuerdo de esa foto en la que están los tres, en el paseo que hay debajo de las cuatro torres, en el Paseo de la Castellana. No se porqué, es el recuerdo de una tarde feliz, los tres juntos (los cuatro contándome a mi) cuando mi padre aun estaba razonablemente bien, la sonrisa de mi tía... Es porque ahora están los tres juntos, no se como ni donde, pero tienen que estar juntos y eso me ayuda y me pone contento dentro de la sensación de soledad y falta que me atormenta.

Te quiero y te echo mucho de menos mamá, a los tres.

El final en mi recuerdo

(17/03/2018)

En ese momento no era realmente consciente de que era el final, la última vez que veía a mi madre con vida. Hizo un movimiento con sus morritos, como si de una forma tenue y suave intentará aspirar sus últimos centilitros de aire, con aparentemente poca dificultad, lo que en aquellos momentos me tranquilizó. Ahora lo recuerdo casi obsesivamente, no sé cuánto me durará, no es que me haga sufrir, no es doloroso ni tampoco tremendamente desagradable, pero preferiría recordar obsesivamente otra cosa, por ejemplo su casi eterna sonrisa de amor por mi, y no es que no lo recuerde, porque sí, todos los días me llega, pero no con esa intensidad. A pesar de todo doy gracias al Destino por dejarmelo ver, podría no haberme enterado, son momentos de incertidumbre difíciles de vivir con claridad. Para mí fue casi imposible tener serenidad en aquellos momentos, aunque pensaba que la tenía. Tampoco la tuve durante muchos días después, aunque igualmente pensé que sí.

Sólo pensaba que mi madre iba a dejar de sufrir. Tampoco mi cabeza estaba para mucho más, ni mi cabeza ni mi cuerpo ni mi ánimo, o quizás debiera decir mi espíritu. No sé. Fue una larga batalla de desgaste hasta que me di cuenta, la tarde anterior, realmente muy tarde, de que no deseaba continuar así y que, no solo tenía razón, sino que había que respetarlo.

Pero, qué le dices a una persona en esa situación? a tu madre… Como vives con ella el día a día? Cómo le ayudas a soportarlo?. Ahora me doy cuenta de que algo podría haber hecho, afrontando la situación, pero fui cobarde, porque fue cobardía, ninguna otra cosa. No es cierto, también fui vago, no me paré a pensar, a meditar sobre ello, cómo abordarlo para ayudarla, bien es verdad que era un ejercicio muy costoso y doloroso en aquellos momentos. Se lo cedí a los sacerdotes de su parroquia que la visitaban de vez en cuando, cuando podían. Se lo agradecía entonces y se lo agradezco aún más ahora. También es verdad que para eso, son unos “profesionales”.

Se lo había preguntado con toda mi determinación, que en aquellos momentos era mucha, y aquella mañana el médico me había dicho con toda claridad que la situación “era irreversible”. Esas fueron las dos palabras que consiguieron que después de pasar toda la noche a su lado, cogiéndole de la mano, observando su estado, besándola de vez en cuando, hicieran en mi un efecto determinante. En primer lugar pedí al médico que hicieran lo que fuera para que no sufriera, que por favor le dieran algo, a lo que accedió a la primera. Y en segundo lugar me fui en busca de un sacerdote, en realidad sin muchas esperanzas de encontrarlo. Pero su Dios, y quizás el mío, me oyó y lo conseguí, bastante rápido. Le dio la extrema unción, aún estaba consciente porque aun no le habían puesto la morfina, o lo que fuera, en el gota a gota. Yo me quedé fuera, en el pasillo, quise mantener su privacidad y la del sacerdote.

Eso es lo que tenía que hacer y lo hice. A mediados de julio, cuando la primera intervención quirúrgica ya había recibido la extrema unción. Estaba muy nerviosa a causa de la medicación y en aquellos momentos de confusión y desvarío no supe cómo llegó, me refiero al sacerdote. Mamá estaba muy confusa y excitada, desvariaba.

Cuando salió el sacerdote entré en la habitación, le di un beso, estaba tranquila, los ojos cerrados, no se si consciente del todo, es el momento que peor recuerdo, supongo que estaba muy conmocionado. No hacía mucho rato había vuelto a vomitar sangre, no tanta como la noche anterior, y la habían cambiado el camisón y las sábanas. Le dije que qué bien que habíamos encontrado a un sacerdote, abrió un poco los ojos y me dió una media sonrisa de las suyas, cargada de cariño, de amor.

Bajé a fumar un cigarrillo, tenía necesidad, no era consciente de mi angustia, pero la tenía y mi instinto me envió a la calle a fumar, en ese momento ya no me importó dejarla cinco minutos sola. Ahora no sé porque.

Cuando volví le estaban pinchando un nuevo frasquito de plástico en el suero del gota a gota. En esos momentos no habló, yo si, no me acuerdo lo que le dije, pero aun no estaba profundamente dormida.

Al poco tiempo si. Su cara entonces era tranquila, serena, plácida, como su respiración.

Me senté a su lado, a esperar, sin prisa.

Poco después vinieron Claudia y Margarita y más tarde mi hijo.

Ella estuvo todo ese tiempo como dormida, plácidamente.

Y así estuve hasta aproximadamente las dos de la tarde que fue cuando noté ese gesto en sus morritos, esa última expiración de mi querida mamá, a la que he querido tanto y a la que ahora lo se, siempre querré y cuyo vacío aún me duele.

Murió en compañía de toda su familia de sangre, toda la que le quedaba, mi hijo y yo. Como ella siempre había dicho que quería hacerlo.

Todo empezó la tarde anterior. Ese martes tres de octubre había quedado a comer con JC, el Maestro y Juanma. Por la mañana muy temprano, no recuerdo para qué, había estado en casa de mamá. Estaba dormida, la vi en la cama, desde la puerta entornada, y no quise ni entrar en la habitación por no despertarla.

Cuando finalizó la comida, tarde, ya se sabe, comida española con copa después, cogí el metro para ir hacia casa, ya en el vagón telefoneé para ver como estaba. Se puso Margarita y cuando estaba hablando con ella y me contaba que había comido mal, como casi siempre, cortó el diálogo repentinamente y soltó un grito desgarrador: ¡su mamá está vomitando sangre, mucha, en grandes cantidades! ¡señor Álvaro venga rápido! estaba muy nerviosa. La dije que se tranquilizara, que enseguida llegaba.

Salí del metro en Acacias cogí un taxi y volví a llamarla. Me dijo que echaba gran cantidad de sangre por arriba y por abajo. El taxista me estaba oyendo y fue todo lo deprisa que pudo.

Cuando llegué Margarita no paraba de llorar y mi madre estaba tranquila pero con expresión de miedo en la cara, los ojos muy abiertos. En el suelo de su habitación y en el pasillo había manchas de sangre, ni que decir la cama, aunque Margarita había limpiado. Llamé al teléfono de urgencias de su seguro médico y al poco tiempo había una ambulancia grande del SAMUR en la puerta de casa.

El trayecto al hospital fue rápido y uno de los dos integrantes del equipo SAMUR estuvo a su lado todo el tiempo. Yo, al lado del conductor.

Cuando la ubicaron en un box de la UVI me dejaron pasar a verla. Pobrecita mía, estaba asustada. Primero llegó Nines, luego Claudia y Margarita y luego mi hijo.

Al principio me dijeron que iban a hacerle una endoscopia, pero cuando se dieron cuenta de que tomaba Sintrom, dijeron que no podían hacérsela.

Pasé muchas veces a la UVI, unas solo, otras con mi hijo y una más con Nines porque mi madre me dijo que quería verla.

Ya a las once de la noche la médico de guardia me dijo que iban a ingresarla, que tardarían un poco en preparar la habitación. También me dijo que qué pena, que qué gran mujer era mi madre. Mamá hablaba con todo el mundo desde el cariño, y cuanto más asustada estaba, con más cariño lo hacía, con la médico seguro que fué igual.

No lo pillé entonces, luego he pensado que la medico me quería decir algo más, algo definitivo, es posible, pero no lo pillé. No tiene importancia, ni entonces ni ahora, pero si realmente me quiso decir algo más, por ejemplo que no había salida, ¿no pudo decírmelo con más claridad?  No pasa nada, no lo recuerdo con rencor, fue siempre muy amable y cariñosa con mi madre y conmigo.

Se hacía muy tarde y les pedí a Claudia y a Margarita que se fueran a dormir.

Un poco más tarde hice lo mismo con mi hijo, le aseguré que si pasaba algo le llamaría.

Nines se quedó conmigo, toda la noche, a la mañana tenía que ir sin falta a trabajar.

Eso es todo, o por lo menos lo que yo ahora recuerdo, lo que sentí, lo que he querido expresar en estas líneas. El razonamiento de que era lo mejor para ella, que iba a dejar de sufrir porque los últimos tres meses habían sido muy difíciles, tremendamente duros. El pensar que al fin iba a reunirse con su marido y su hermana a los que tanto quería y a los que echaba tanto de menos. Pero todo, enseguida se convirtió en la sensación de falta, de dolor de no poder verla ni hablar con ella, de impotencia ante la imposibilidad absoluta, que todavía me dura, que imagino que me durará siempre, espero que cada vez con menos dolor.

Te quiero mamá, te querré siempre, te echo mucho de menos, nunca imaginaba cuanto.

Y me duele tu falta.  



Esta entrada está creada para que exista, pero aún en construcción. Quizá siempre lo esté.





viernes, 11 de agosto de 2017

¿Crisis? ¿Qué crisis?


Noticia de hoy 11 de Agosto de 2017, en Antena 3 TV.

¿Será verdad?




No es que sea así de naïf, es que me lo hago, es pura ironía.


jueves, 10 de agosto de 2017

Mamá a 9 de Agosto de 2017



¿Qué puedo decir? ¿Que en estos momentos me cuesta creer en un dios justo y bondadoso? Solo puedo creerlo a través de ella y de lo que a través de ella aprendí.

Yo tampoco querría vivir así, aunque en mis actuales condiciones es fácil decirlo, porque evidentemente no estoy en su situación.

¿Es fácil estar preparado para las vicisitudes de una vejez difícil?

Tiene una cabeza casi perfecta. Discurre y se da cuenta de todo (cuando no está "dopada" con tanto analgésico o aún así, cuando no tiene fiebre, cuando no está agobiada por las circunstancias adversas). Tiene un corazón que resiste cualquier cosa, se repone de casi todo con una fortaleza pasmosa. Pero sus huesos nunca la han respetado. Ahora tampoco la circulación sanguínea en una de sus extremidades. Dolor significa eso. En sus dos rodillas y sus dos caseras, en su columna y en uno de sus tobillos.

Dolor al perder a su querido marido y a su querida hermana. Eso fue lo que más le castigó lo que temporalmente le quitó las ganas de vivir y le llevó a la dependencia física. Una persona tan vital e independiente como ella.

Cuál ha sido su pecado que la lleva a este castigo?

No lo entiendo. Me rebelo. Me cabreo.





Hoy le han amputado la pierna derecha, por encima de la rodilla, con 96 años y once meses, su segunda intervención quirúrgica en menos de un mes.

domingo, 23 de julio de 2017

Verano en Clinica La Moncloa


Hace un buen dia de verano, estamos en Julio pero el sol no abrasa nuestra piel, ni ciega nuestros ojos, ni aplasta nuestra actividad vital hacia una oscura cueva. Porque todo eso ya sucedió en Junio. Está siendo un año extraño, aunque, ahora que me fijo, todos lo son, todos son distintos y en algun momento sucede algo climatológicamente exagerado. Además, los medios de comunicación lo exageran más,  tienen que rellenar papel o minutos y lo hacen de la forma más sencilla para ellos, la más vaga, sin sentarse un tiempo a pensar, a meditar o a investigar, haciendo el menor esfuerzo físico y mental posible. Si hace calor (mucho calor) en Junio, pues  se dedican a gastar muchos minutos en ello. Entrevistas, reportajes actuales e históricos, debates con participación de pseudo-expertos, exposición de toda clase de criterios que apuntan a la teoría del Calentamiento Global, etc... Con la cantidad de cosas que hay sobre las que informar, que denunciar... En fin...

Pero mi climatología particular, la íntima, anda en estado de vigilia, de guerra, de resistencia. Luchando contra las ondulaciones bajas de la sinusoidal de la vida, en estado de «aguantar», sin saber lo que va a pasar mañana pero sabiendo que existe una probabilidad alta de que no sea bueno, de que sea irreversiblemente malo, o no.

El único consuelo es la tranquilidad de ánimo y de conciencia. De que estás intentándolo, haciendo lo que puedes y, por supuesto, lo que debes. Esforzándote física, mental y emotivamente.

Ya no sé si deseo que llegue mañana o no, aunque da igual, porque llegará.  Pero expresa mi estado de ánimo.  Por otro lado creo que en el fondo, aunque intente animarme, no tengo esperanza en que suceda algo positivo,  aunque lo deseo fervientemente. En fin, todo esto es muy complicado y por tanto confuso. Esa confusión es lo que me impide estar tranquilo.

miércoles, 14 de junio de 2017

¡Amigo!


Mi querido amigo José Luis ha fallecido esta madrugada.

Ha llevado las cosas siempre con una gran entereza. Le conocí no hace demasiado, en 2005, ha sido una amistad tardía pero grande, muy grande, intensa, muy intensa. Le conocí cuando a Luis Carlos, los tres eramos amigos.

Siento un profundo dolor, de los que salen de muy adentro.

Luis Carlos cuida de él al principio de su nueva andadura.

A la familia, simplemente decirles que les sigo queriendo.

Maribel, por supuesto a ti también, más, aunque ni una milésima parte de lo que te quería él.

Mi corazón está contigo y me siento muy orgulloso de haber sido tu ¡Amigo!






jueves, 19 de enero de 2017

Espera paciente




Casi siempre, no sólo a veces, lo más sencillo es complicado ya que esa sencillez surge de la naturalidad, de la espontaneidad, de lo no forzado y eso no es fácil si no brota.

Entonces la mejor solución es esperar a que las circunstancias idoneas lleguen o vuelvan.

Todo cambia, siempre, no casi siempre.

A esperar pacientemente. Algunas veces, como en este caso, tampoco es tan grave.



(mi recuerdo a la entrada de hace justamente dos años)




lunes, 12 de diciembre de 2016

Amigos, aún me queda un tizón encendido...




Hola chavales, ¿cómo lo lleváis? seguro que bien.

Aquí andan las cosas un poco revueltas, imagino que ya lo conoceréis.

Seguramente os sorprendería como han cambiado algunas cosas, cómo aquello que nos parecía absurdo y sin lógica, al final se ha demostrado que lo era. Cómo aquello que nos parecían desmanes, ilegalidades y trafulleos, aquello para lo que algunos en principio decíamos que "todo cerdo tiene su San Martín" o que la final "el que la hace la paga", pero que después no nos lo creíamos, al menos del todo, todo aquello, o mucho de aquello, ha estallado y algunos van a pagar por lo que hicieron y otros, si no pagan finalmente, lo están pagando, ahora, a disgustos.

Por lo demás bien, con luces y sombras, más nietos y algún disgusto, pero para el disgusto siempre nos debe quedar la esperanza y para los nietos, una gran alegría para todos, para vosotros también, además de la esperanza, el avenir del futuro.

Para los que ni nietos ni disgustos, vuestras familias siguen adelante, como pueden, como podemos, las cosas no son iguales ahora, son algo más difíciles, pero para eso estáis vosotros, todos, para que desde allí donde estáis nos podáis echar una mano.

Estoy seguro de que lo haréis y si no lo hacéis, estoy seguro también de que será porque no podáis.

Queridos amigos, aun me queda un tizón encendido.

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Ahhh, muy importante, al menos para mí, tengo previsto para el 1 de Febrero pasar a otra situación laboral, la NO laboral, la de dedicar mis horas y mis días a lo que realmente quiera, incluido el trabajo, si tengo esa suerte.

  
  
  

viernes, 11 de noviembre de 2016

Jose Luis Sampedro y Martin Luther King



Acabo de leer "Escribir es vivir" un libro de Jose Luis Sampedro editado en 2005 y me gustaría que uno de sus pasajes no quedase sin eco, aunque sea en este humilde y desconocido blog.

Economista y humanista, en este libro hace un repaso de su vida y su obra literaria. Por supuesto recomiendo su lectura a todos los que aun tienen la esperanza de un mundo más humano, y por lo tanto mejor, y que además tienen el coraje de intentar luchar, en la medida de sus posibilidades, por ello. 

El pasaje, lo que escribe Jose Luis Sampedro ya casi al final del libro es lo siguiente. 


Hay una frase de Martin Luther King que me ha impresionado muchísimo y que pienso utilizar como lema de cabecera del libro que estoy escribiendo ahora. La frase es la siguiente: «Cuando reflexionemos sobre nuestro siglo XX, no nos parecerán lo más grave las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas». Eso es terrible. Verdaderamente estremecedor. Intento no incurrir en ello y desde aquí les digo: ¡hay que protestar, hay que estar en contra de eso, hay que definirse! Que mi voz sólo llega hasta esa puerta, pues bien; que cuando salgo en la tele llega más lejos, mejor, pero hoy no debemos callarnos. Cada cual en su lugar y a su nivel debe hacer lo que pueda.

Por lo que estamos viendo y viviendo, la frase de Luther King tiene aun más vigencia aún en el siglo XXI. Así que buenas personas del mundo: no os calleis, ¡sed beligerantes con vuestras ideas y vuestra voz! 



lunes, 27 de junio de 2016

Hoy 27 de Junio de 2016.

  
  
Si yo fuera un chico/a de los que se han tenido que ir a trabajar a Alemania o a Perú o a Canadá, porque aquí no encuentra un trabajo digno, me quedaría allí y no volvería nada más que por vacaciones.

Un pais en el que 1 de cada 3 ciudadanos vota a un partido demostradamente corrupto (Madrid y Comunidad Valenciana) no merece otra cosa.

Un pais de viejos y cobardes.
  
  

miércoles, 9 de marzo de 2016

No nos dejemos engañar.



Vamos a ver, aunque una mentira se repita 1000 veces, no dejará de ser una mentira. 

Eso sí, habrá gente a la que convencerán, los de siempre, los que no se molestan en pensar, en tener ideas propias. Los del "sálvame".

Si PSOE es de izquierdas y Ciudadanos de centro derecha (neoliberales un poco más moderados que el PP -eso lo pongo yo-), lo normal sería que Ciudadanos intentara llegar a acuerdos con el PP y PSOE intentara llegar a acuerdos con Podemos, ¿no?

Yo es que ya no entiendo nada. 

Bueno, sí, entiendo, veo la mano trilera de Felipe González, consejero de Gas Natural, detrás de todo esto. 

No nos dejemos engañar.


  
  
  

miércoles, 2 de marzo de 2016

Liderazgo



El liderazgo lo adquiere uno, con su actitud, con su ejemplo, con determinación, con respeto, con firmeza, con honestidad, con comedimiento cuando es necesario...

Nunca se puede transmitir, te pueden delegar poder, autoridad, siempre limitada, pero nunca liderazgo.

De eso, liderazgo, tenemos un gran déficit en este país. Es una postura personal que no tiene por qué darte dinero ni gloria. Y en el mundo en el que vivimos eso es un problema. 

Pero el verdadero líder tiene que estar más allá de eso, tiene que tener una firme creencia en sus ideas y defenderlas con determinación, aunque eso le cueste su estatus o su cuota de poder. Es una lucha a largo plazo en la que debe saber que puede perder, pero no desanimarse por ello, porque intuye que el premio puede ser enorme.

Un caso flagrante, de ahora mismo: el sr. Urdangarin.

Un verdadero líder no puede decir que no sabe lo que pasaba en la empresa, o en la fundación, que dirige, que lidera.

Un líder de verdad es capaz tanto de hundirse en el barro del día a día como de recibir un premio internacional como de llevar gestiones en las más altas instancias.

Lo bonito siempre es fácil, pero lo feo da fuerza y una alegría sin límites cuando se consigue resolver. Un reto.


   

martes, 2 de febrero de 2016

La vida


A la vida hay que tratarla como una buena amiga, esperar siempre lo mejor de ella y darla muchas oportunidades suceda lo que suceda.



jueves, 7 de enero de 2016

La irrealidad de hoy 7 de enero.



Hay veces que la angustia te oprime el pecho, en vez del amor, que la desesperanza te angustia aunque realmente no exista. Hay veces que se ve todo más negro de lo que es, que te sientes deprimido como si mañana no fuera a llegar, como si no volviera a haber más rayos de sol, unos momentos en que todos los pensamientos se vuelven hacia el lado oscuro.

Y es irreal.

Y hay que superarlo porque la realidad no es esa. La realidad es que estas vivo, respiras y solo eso sería motivo para estar contento, para la alegría. Pero si ademas los tuyos están bien y tienes trabajo y salud dignos, no hay motivos, no los hay, para el desánimo y la angustia.

Pero existen dentro de ti aunque no sepas porqué.

En esos momentos hay que ser consciente de que la vida es lucha y ésta es una de ellas, la lucha contra los fantasmas, contra los espejismos.

Ya habrá motivos para deprimirse, entonces será cuando habrá que luchar duro, cuando estén justificados la depresión y el desanimo.

Ahora no, mañana amanecerá y todo habrá pasado con la llegada de los rayos del sol, aunque sea atenuados por alguna nube.

Estás vivo y sólo por ello tienes, en todo momento, el deber de luchar e intentar ser feliz.



viernes, 11 de diciembre de 2015

Queridos amigos



Hola, no, no me he olvidado de vosotros, lo que pasa es que ando bastante ocupado, asuntos personales familiares, vosotros ya lo sabéis.

Sin vosotros, y en muchos casos vuestras familias, mi vida hubiera sido distinta y si siguierais aquí posiblemente también. Cómo voy a poder olvidaros... Bueno, corto porque parece una obsesión.

Os sigo echando de menos, solo quiero decirlo, porque vosotros ya lo sabéis...

Ramón, Ernesto, Placi y Luis Carlos. 

Aun me queda un tizón encendido...

 PD. Anita se caso con Alberto, un gran chico. Fue una boda estupenda en la que nos vimos todos y disfrutamos mucho. Se que estuvisteis. 


viernes, 27 de noviembre de 2015

El corazón de las tinieblas




Este verano, por fin, ley "El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad.

No pretendo hacer una critica de esa novela tan famosa, es más, no tengo capacidad para hacerla. Es más, no se si me gustó o no me gusto. De lo que estoy seguro es que me gustó leerla.

Tiene partes profundas, de esas que se te pegan al alma y que la hacen temblar de agradecimiento por saber describir eso que te parece que has entendido y que, aunque no tienes certeza de ello, estás íntimamente seguro de que ha sido así.

Como no soy un gran lector, eso solo me ha pasado anteriormente, con tanta fuerza, al leer "Sobre héroes y tumbas" de Ernesto Sábato.

Encontré mas, pero no las tengo ahora. Sólo por la sensación que me dejó la lectura de estas dos frases, me mereció la pena leer esta novela.



-...No, es imposible; es imposible transmitir la sensación de vida de una época cualquiera de la propia existencia; lo que le confiere veracidad y significado, su esencia sutil y penetrante. Es imposible. Vivimos igual que soñamos: solos.



... No me gusta el trabajo, a nadie le gusta, pero me gusta lo que hay en el trabajo; la oportunidad de encontrarse a uno mismo. Tu propia realidad (para ti mismo, no para los demás), lo que ningún otro hombre puede llegar a saber jamás. Ellos solo pueden ver la representación. Pero no pueden saber lo que significa en realidad.






No le gustaba el Otoño



Después del verano y hasta llegar al intenso frío del invierno
transcurrían unos días que no le gustaban, a pesar de que muchas veces, en muchos casos, eran días luminosos y templados, con esos rayos de sol cuya excesiva inclinación hacia que molestaran intensamente a la vista a cualquier hora, eran horizontales. ¡Esa era la diferencia! En verano solo sucedía en las horas de amanecer o atardecer.

Le daba mucha pereza, pero lo hacía. Como otras tantas cosas rutinarias que llegaban a aburrirle de tal manera. Sacaba la ropa de invierno de donde hacía tn solo unas pocas semanas las había guardado después de sacar la ropa ligera de verano que a su vez había guardado tan solo unos meses antes, después de sacar... -¡rutina! ¡puta rutina!- se decía siempre en este tipo de circunstancias. Pero la vida le había enseñado que había que ser disciplinado y responsable, en primer lugar porque por muy rutinarias que fueran había que hacerlas y en segundo lugar porque no siempre se puede hacer lo que apetece. La vida es así, o se hace lo que se debe o al final de alguna manera te pasa factura. Su alma de ácrata siempre tiraba al monte del desorden, pero no podía ser.

Sabía perfectamente que era una maravilla pasear por el campo en esa época. Por ejemplo por la sierra madrileña de Guadarrama. Justamente en esos días la luz solar reflejaba especialmente esos colores calientes a la vez que tristes del otoño. Verde, ocre y amarillo intenso dominaban todo. Las sensaciones eran placenteras, más que en verano, similares a la de la primavera pero con un ligero toque de tristeza, ¿o quizás fuera melancolía? Si su espíritu atravesaba una zona de serenidad era capaz de llegar a esos momentos de felicidad que tanto le gustaban. Intentaba hacerlo, un paseo, por lo menos uno.

En esos días también se podían disfrutar en su ciudad, Madrid, esos atardeceres tan valorados por toda la gente que tiene la capacidad de retirar su mirada de los objetivos cercanos y elevarla a lo alto, esos que de vez en cuando descubren bonitos edificios, cielos azules degradados y animosos o justo eso, atardeceres apabullantes con azules suaves enmarañados al azar con violetas rosados todo mezclado con esos grises luminosos que les dan el toque de realidad necesario. Duran muy poco y hay que disfrutarlos en esas amplias avenidas o plazas, mirando siempre hacia el suroeste. Últimamente había perdido algo de esa capacidad y justamente ahora se estaba dando cuenta, -aún hay tiempo amigo-, se dijo.

Pero claro, ese tiempo, buen tiempo, acumulado en una ciudad como Madrid tenía también unas malas consecuencias, la contaminación. Esa boina gris que cubría el cielo y que producía en las personas efectos nocivos tanto a nivel psíquico como físico, alergias, catarros y problemas respiratorios en general. Por eso, cuando de repente después de un periodo de estos, llegaba un día gris de lluvia que limpiaba la atmosfera, cosa que realmente sucedía con bastante poca frecuencia, el ánimo tendía a serenarse de nuevo y la sensación física podía llegar a ser realmente placentera. La atmosfera se humedecía y se calmaba con ese toque de frescor característico, el sonido de la ciudad se mitigaba y la gente circulaba por las calles de una forma mucho más calma.

Lo peor, lo que no le gustaba nada, lo que hacía que nunca deseara la llegada de esta estación y que siempre estuviera pensando en cuando iba a terminar, era la hora tan temprana del anochecer, las pocas horas de luz solar que podía disfrutar. Solo por eso no le gustaba el otoño, porque justo eso podía con todo lo demás.

Era muy raro, qué cosas tenía.   


Nota: Muchas gracias a Ire por la foto, sobre todo porque no la he pedido permiso para ponerla, creo que no es necesario.

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ácrata.

1. adj. Partidario de la supresión de toda autoridad. U. t. c. s.




sábado, 25 de julio de 2015

Palabraras 5 (inextricable)



Diccionario de la Lengua Española

Real Academia Española


inextricable.

(Del lat. inextricabĭlis).


1. adj. Que no se puede desenredar; muy intrincado y confuso.
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miércoles, 8 de julio de 2015

Depresión.



Tengo muy claro que los seres humanos somos emocionalmente débiles y que hay que, uno, tenerlo en cuenta, y dos, tomar precauciones.

Porque es peligroso, puede llevar a la muerte por cosas tan terribles como la dejadez, la inanición, el suicidio, el daño a los demás o el asesinato.

Cuando atravesamos unos momentos de felicidad tenemos que ser conscientes de que son justamente eso, momentos. La felicidad continua no existe, se llama de otra forma, ¿quizá estabilidad emocional?. 

Pues eso, cuando atravesamos momentos de felicidad y estos finalizan, nos podemos ver inmersos en una caída emocional vertiginosa desde lo alto de una montaña rusa y sentir una especie de vacío en el estómago y una sensación de profunda desdicha e infelicidad, aunque no exista, aunque solo haya consistido en la vuelta a la normalidad.

Cuidado, tenemos que ser conscientes y tener cuidado, es un espejismo tétrico e irreal, en realidad lo más probable es que no haya pasado nada, solo la falta de felicidad, como casi siempre.


Hay que joderse, qué pena, qué débiles somos, ni la felicidad nos hace felices.