jueves, 21 de noviembre de 2013

Futuro.



De repente una mañana nos despertaremos, nos levantaremos de la cama y nos daremos cuenta de que ya no sentimos esa incertidumbre tan habitual durante tantos años, que se  ha ido retirando imperceptiblemente, tan despacio que casi no nos hemos dado cuenta.

Que vemos lo por venir con menos inseguridad. Que nuestros hijos, nuestros padres, nuestras parejas, nuestros amigos, nosotros mismos, todos, tenemos trabajo, tenemos un futuro que no es la miseria absoluta. Eso sí, un trabajo precario, pero un sueldo casi todos los meses.

En realidad nos habremos acostumbrado a una situación que se estabilizó.

En ese mismo momento también nos daremos cuenta de que muchas cosas han cambiado a peor. Bueno, solo algunos, porque todos aquellos que tengan menos de cuarenta años no conocerán otra cosa.

Los que tengamos más de cuarenta sentiremos una profunda pena. Porque hemos conocido un mundo en evolución y lo que estaremos viendo es una profunda involución. Solo nosotros lo veremos y solo por ello sentiremos que hemos perdido la batalla de una forma aplastante. Sí, hemos sido aplastados.

El mundo estará dividido entre los más jóvenes, que de la nada habrán llegado a un mínimo inaceptable pero que les permite sobrevivir, y los de más edad, que de un mundo  social y laboralmente digno habremos pasado a esos mismos mínimos inaceptables (pero que no hemos tenido más remedio que aceptar).

Solo nos quedará una gran esperanza a todos.

Y es que, aprovechando que los vencedores estarán confiados y relajados con su victoria aplastante, consigamos que esa situación decepcionante de partida sea capaz de evolucionar hacia una sociedad más justa y de más igualdad, más respetuosa con la naturaleza y el medio ambiente, más solidaria y cooperativa. Con un mayor nivel de sostenibilidad.

Pero eso llevará tiempo. Será una evolución, no una revolución.

Hasta que otra vez, en un futuro lejano, los de siempre tengan necesidad de poner de nuevo su bota sobre nuestro cuello.


Pero mientras tanto vivamos, vivir es respirar. Vivamos lo mejor que podamos. Intentemos utilizar la alegría como antídoto.

Hay cosas que no nos podrán quitar nunca: la sonrisa de alguien que nos tiende la mano, un amanecer, la luz del sol en el cielo, una frase de cariño, un atardecer, el aroma después de una tormenta, el gesto de la cara de un niño dormido, una reunión de amigos, el abrazo de un ser querido, ... y muchas cosas más que son gratis y que solo es necesario que nos demos cuenta que existen, que nos pueden suceder, que sólo hay que buscarlas y serán nuestras si somos generosos, honestos y conscientes. 




Revolución, Evolución e Involución.




Real Academia Española.

Diccionario de la lengua española. 

El Diccionario de la lengua española (DRAE) es la obra de referencia de la Academia. 


--------------------- O ---------------------

revolución.
(Del lat. revolutĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de revolver o revolverse.
2. f. Cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación.
3. f. Inquietud, alboroto, sedición.
4. f. Cambio rápido y profundo en cualquier cosa.
5. f. Astr. Movimiento de un astro a lo largo de una órbita completa.
6. f. Geom. Rotación de una figura alrededor de un eje, que configura un sólido o una superficie.
7. f. Mec. Giro o vuelta que da una pieza sobre su eje.



evolución.
(Del lat. evolutĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de evolucionar.
2. f. Desarrollo de las cosas o de los organismos, por medio del cual pasan gradualmente de un estado a otro.
4. f. Movimiento de una persona, animal o cosa que se desplaza describiendo líneas curvas. U. m. en pl.
5. f. Movimiento que hacen las tropas o los buques, pasando de unas formaciones a otras para atacar al enemigo o defenderse de él.
6. f. Mudanza de conducta, de propósito o de actitud.
7. f. Desarrollo o transformación de las ideas o de las teorías.
8. f. Cambio de forma.
9. f. Fil. Doctrina que explica todos los fenómenos, cósmicos, físicos y mentales, por transformaciones sucesivas de una sola realidad primera, sometida a perpetuo movimiento intrínseco, en cuya virtud pasa de lo simple y homogéneo a lo compuesto y heterogéneo.


involución.
(Del lat. involutĭo, -ōnis, acción de envolver).
1. f. Acción y efecto de involucionar.
2. f. Detención y retroceso de una evolución biológica, política, cultural, económica, etc.




lunes, 18 de noviembre de 2013

Mi Madrid en (un día soleado de) Otoño

 

Es sólo un muy pequeño reportaje, fue el domingo 31 de Octubre pasado, un día otoñal precioso.



El Rastro


Lavapiés















El Pirulí desde la calle Ibiza.


Calle Ibiza




jueves, 14 de noviembre de 2013

Mar reducido de bacalao con puerros y patatas (Purrusalda).



Otra receta en plan "Menrollo".

Se puede decir de las dos formas: Purrusalda y Porrusalda

Y se trata de un platejo de cuchara en el que se juntan la huerta y el mar seco en salazón.



Ingredientes para 3 o 4 comensales:

3 puerros gorditos.
3 patatas grandes.
3 buenas piezas de bacalao (pero de bacalao bacalao, aunque sea un poco más caro).
4 cucharadas soperas grandes de aceite de oliva del mejor (no seáis tacaños).
Un poco de harina.

Vais a utilizar una olla normal o una "a presión". Si utilizáis esta última que sea de las normales, no  de las rápidas.


PROCESO:

Previa. Uno o dos días antes se desalan los trozos de bacalao.

Antes de ponerlos en agua se limpian bien al chorro de agua para quitarles la sal que tienen por fuera y que suele ser mucha. Luego se dejan en agua, mejor en el frigorífico, durante un periodo de tiempo comprendido entre 24 y 48 horas, cambiando el agua cada 12. Lo normal es que para las piezas finas basten 24 horas y para las piezas muy gruesas tengan que ser 48. Comprad el bacalao en una buena tienda especializada y en ese caso preguntad al que os lo vende cuanto tiempo tiene que estar en agua lo que habéis comprado. En esas tiendas tienen buen bacalao y saben.  

Una vez que el bacalao se ha desalado se pone en un escurridor en la nevera hasta que se utiliza, para que vaya soltando el exceso de agua.

Comencemos.

Se pelan las tres patatas y se cachean en trozos, ni muy grandes ni pequeños. Cachear ya sabéis que significa cortar a cachos, para ello se mete el cuchillo sin atravesar del todo, sino que a mitad de camino se hace palanca y se quiebra la patata consiguiendo que los cortes no sean absolutamente limpios. Se apartan las tres patatas cacheadas en un plato hondo.

Se vierte en la olla la cantidad de aceite que he indicado (se puede echar algo más, pero nunca menos) y se pone al fuego hasta que el aceite está bien caliente. Se echan entonces los tres trozos de bacalao que previamente se han enharinado. Se sofríen durante muy poco tiempo, un par de vueltas rápidas, que se doren mínimamente. Luego se retiran a una fuente.

En la misma olla, que tiene ya el aceite calentito y con el gusto del bacalao, se echan los puerros que previamente se han lavado y cortado en trozos grandes, se doran y cuando estén se apartan a la misma fuente en la que está el bacalao, para que se hagan compañía.

Lavar los puerros.

Se cortan eliminando la parte verde del final. Hay que cortar justo por donde el puerro se abre. Tened cuidado de cortar bien porque en la parte abierta los puerros suelen tener tierra y os puede destrozar todo el guiso. Luego, lo que queda se lava bien al chorro de agua y se seca.

Recapacitemos.

Ahora ya tenemos en la fuente el bacalao desalao y frito y los puerros cortados y dorados en el aceite del bacalao. En el plato hondo tenemos las patatas troceadas. Y tenemos una olla con el aceite utilizado para sofreír el bacalao y los puerros. Por si fuera poco tenemos un olor delicioso en la cocina. Y, si sois como debéis, habrá una botella de vino y una copa para alegraos aun más el momento.

Finalicemos.

Se vuelve a poner la olla en el fuego, se echa el bacalao, los puerros y las patatas. Se cubre todo con agua, por encima hasta que el líquido sobrepase un dedo por encima de todo.

Si es una olla normal se espera a que comience a hervir, se baja el fuego y se cuentan unos veinte minutos. Deberéis vigilar si baja mucho el nivel del líquido para añadir más agua si eso sucede. El vinito blanco hará que la espera os sea más llevable. El vino tinto también.

Si es una olla a presión bastará diez minutos pitando y apartar del fuego. Abrid la olla cuando se pueda y probadlo, si le hace falta un poco más de cocción, hacedlo ya sin la tapa.

Comámoslo.

Yo me lo tomaría como plato único, ya que antes habremos tomado algún pinchejo con el vino. Y lo acompañaría con un vino blanco bastante seco, por supuesto que no sea verdejo. De postre fruta, la que mas os guste, yo os recomiendo una chirimoya madura.

Truko.

Las piezas de bacalao, a ser posible, magras, sin espinas. Una vez que se han sofrito se pueden meter en una redecilla, como las de los garbanzos en el cocido, y así no se desharán desparramándose por la olla.

¡Qué bonito es el mar!



Bon apetit.  
   
  
  

viernes, 8 de noviembre de 2013

Stress y control del tiempo



Ayer hice un comentario a una persona muy querida, mucho.

Lo voy a postear aquí. Es valido y puede serle útil a cualquiera.


Sobre el stress y el tiempo.

Ante una situación que has evaluado como "URGENTE", por mucha prisa que creas que tienes lo normal es que puedas disponer de algún tiempo para darte la oportunidad de pensar antes de hacer. El motivo es no actuar irreflexivamente. En algunos casos solo podrás dedicar unos pocos segundos, pero en otros podrás disponer de bastante más tiempo, minutos quizás. Pero en cualquier caso piensa lo que nuestro cerebro puede hacer en tan solo diez segundos. Cuenta diez segundos y valora la velocidad a la que va nuestro cerebro.

Todos tenemos que intentar utilizar ese tiempo, tan importante, por pequeño que sea, tenemos que aprender. Nos ayudará mucho a muchas cosas. A actuar reflexivamente. A tranquilizarnos. A equivocarnos menos, o por lo menos saber que si nos equivocamos no ha sido por actuar alocadamente. A reducir nuestro nivel de stress, porque el actuar "como pollo sin cabeza" es una actitud que intranquiliza y mina nuestro nivel de autoestima aunque no nos demos cuenta.

En resumen: esta actitud ayuda a adquirir buenos hábitos antistress.

Porque es precisamente el stress lo que no nos deja actuar correctamente. Nos conduce a un estado de excitación nerviosa que domina la situación y no debe ser así. Debe ser nuestra racionalidad la que la domine. Esa sensación de malestar y culpabilidad por no saber si hemos tomado una determinación correcta hará que estemos más nerviosos, acumulemos más stress y la situación se deteriore aun más.

El stress es muy mal consejero, muy mal compañero, el peor.

Te animo a que recapacites sobre ésto e intentes comenzar a tomarte ese tiempo, ese pequeño pero importante tiempo.

No es fácil al principio pero te hará ser una persona nueva y mejor.

Te lo aseguro.
  
  
  

viernes, 25 de octubre de 2013

Palabraras 4 (Aledaño).



 
Me gusta, me suena bien y además tiene una "ñ".

Palabra española 100%.


------------------------------------------------ oOo ------------------------------------------------


Ejempliyo:

"Siempre me pasa en jueves y días aledaños."


                                                        ------------------------------------------------ oOo ------------------------------------------------


Diccionario de la Lengua Española (RAE)

aledaño, ña.


(Del lat. adlatanĕus, de ad latus).


1. adj. Confinante, lindante.


2. adj. Dicho de una tierra, de un campo, etc.: Que lindan con un pueblo o con otro campo o tierra y que se considera como parte accesoria de ellos. U. t. c. s. m. y m. en pl.


3. m. Confín, término, límite. U. m. en pl.


  


  

martes, 22 de octubre de 2013

Merluza bajo la lluvia sobre los verdes prados


Receta en plan "Menrollo".

Tenéis que tener:

  • Una sartén, una fuente de horno, una espumadera y una cuchara de palo y un cuchillo que corte muuuuy bien.
  • Media merluza, o pescadilla grande, abierta y sin espina. Yo prefiero la parte de arriba, pero va en gustos.
  • Una cebolla grande cortada en gajos muy finos.
  • Un diente de ajo muy picado.
  • Muuuuuucho perejil picado.
  • Aceite de oliva del bueno, bueno, cuanto mejor, mejor, para freír.


Se echa el ajo picado en el abundante y caliente aceite de oliva que se ha echado previamente en la sartén.

Enseguida se dorará y entonces se debe echar la cebolla que se ha cortado en gajos muy estrechos. La cebolla se pocha lentamente, a fuego muy lento y en cuanto esté dorada se retira. Bueno, más que dorada, cuando esté amarilla y blandita.

Se aparta la cebolla y los trocitos de ajo en un plato. A la sartén, también apartada del fuego, con el aceite que queda se le echa un vaso (400 centilitros) de agua y vino blanco seco. Tres partes de agua y una de vino.

Se pone de nuevo la sartén al fuego y cuando la mezcla hierva se le añade el muuuuucho perejil que tenemos picado. Se le da un hervor de unos 2 minutos (no pasa nada si son 3 o 4). Se aparta.

En una fuente de horno se pone la merluza abierta y limpia, con la piel para abajo. O sea solo se ve la parte blanca. Se le echa sal al gusto.

Se pone la cebolla pochada (con su ajito picado) por encima de la merluza y luego se vierte el líquido por encima.

En la fuente queda la merluza con el penacho de cebolla por encima y rodeada de liquido verdoso por la acción del perejil.

Se introduce en el horno precalentado a 220 grados con el grill puesto.

Si el horno tiene función turbo (con movimiento interno de aire caliente) se retira a los seis minutos. Si no tiene función turbo, se retira a los once minutos.

Cuando se saca debe tener caldito para mojar, como dios manda.

El agua se puede sustituir por un caldo muy ligero que hayáis hecho antes con la espina del pescado (echad muy poca, muy poca, muy poca sal y que hierva solo 5 minutos con media hoja pequeña de laurel). 


Rico, rico, rico y sencillo y recordad, lo siento, este pescado no se puede comer muy hecho porque queda muy seco. El pescado vive en el mar rodeado de jugosidad.
  
  

Huevos estrellados en calabacín.

                 

Receta en plan “Menrollo”.

Se pica cebolla, media cebolla por cada calabacín. Si el calabacín es grande, que la cebolla sea grande. Si es pequeño que la cebolla sea pequeña.

Se pela el calabacín y se corta en trozos grandes. Os propongo hacer rodajas gruesas, como el grosor de uno de mis dedos (yo tengo manos muy grandes y por lo tanto los dedos también) y cada rodaja cortarla en cuatro partes.

Se aparta un huevo (o dos, si lo vais a tomar entre dos).

Se sofríe la cebolla en plan pocharla, cuando esté un poco doradita, aunque no esté pochada del todo, se echan los trozos de calabacín y se sube un poco el fuego para que el calabacín se fría, no se cueza.

Yo pocho la cebolla echándola en aceite muy caliente, la doy tres vueltas con una cuchara de palo y bajo al mínimo el fuego. Soy generoso con la cantidad de aceite que echo en la sartén. Aceite de oliva del mejor posible, se nota. Téngase en cuenta que no he echado aun ni una pizca de sal a nada.

El fuego en que se fríe el calabacín no debe ser muy bajo. Es preferible tenerlo un poco alto y dar una vuelta a los trozos con frecuencia. Si ves que se doran demasiado, baja el fuego. Se nota que se doran demasiado cuando pasan del color dorado al marrón.

Cuando el calabacín esté dorado, se esparce un poco de sal sobre los trozos y se les deja tranquilos, no se les menea nunca más. Se echa el/los huevo/s encima y se deja/n cuajar al gusto de cada uno. Si queréis romperlos para que se vierta la yema, bien. Si no lo hacéis, también bien. El fuego no debe estar muy alto, para que no se quemen los trozos de calabacín y la cebolla, ni muy bajo, para que se cuajen los huevos. No se os olvide echar un poquito de sal, al gusto, también sobre los huevos.

Y... ¡ya está! un manjar sencillo y barato. A mi me gusta mucho por la noche, de cena.

Eso si, si no os sale del todo bien esta vez, si no está a vuestro gusto, seguro que la próxima vez lo conseguiréis.


IMPORTANTE.

Es importante que los trozos de calabacín estén churruscaillos por fuera pero blandos por dentro.

No os preocupe si la cebolla se os churrusca, siempre y cuando no se os queme.

Para lo anterior es muy importante manejar los distintos niveles de intensidad del fuego.

También es muy importante la calidad del aceite de oliva.

Y sobre todo estad en la cocina mientras se hace, estad un poco pendientes de ello. Disfrutad de la actividad de cocinar. Innovad si os apetece. Y si cocináis con una copita de vino en la mano (ya sea tinto o blanco fresquito) disfrutaréis aun más. No será más de media hora. Quizás veinte minutos.

NECESITAIS.

Un calabacín.
Media cebolla.
Uno o dos huevos.
Aceite de oliva de la mejor calidad posible.

Sal.


viernes, 11 de octubre de 2013

¿Quien soy?

 

Era pequeño, de tamaño, de valor, de atracción, de color, de potencia, de percepción, de ánimo.

Siempre estaba en el mismo lugar y siempre pasaba desapercibido, era capaz de mimetizarse con el color y con el estado de todo.

Una vez voló una mosca a su alrededor y se posó en su superficie suavemente, delicadamente. Se había dado cuenta de lo que era, su composición, su estado, su volumen, su esencia, su peso… Se mantuvo allí durante varios segundos. Solo sucedió una vez, alguien o algo por una vez había percibido su presencia, y fue una mosca.

Nada hacía prever a nadie que ese estado de cosas durara mucho tiempo, parecía que todo iba a ser pasajero, que duraría lo que tarda un pensamiento en envejecer, pero no fue así. Durante años nadie percibió su existencia.

Como es lógico era gris, tan gris como una tarde nublada y fría de invierno.

Nunca fue amado, odiado, rechazado, abrazado, ridiculizado, mimado ni siquiera insultado y sufría por ello pero sin dolor, porque no era capaz de sentirlo.

Jamás llegué a saber si era un ser viviente o un objeto inanimado.

Solo se que existía.

Solo puedo ser dios, el narrador de esta poco útil historia o una mosca.


¿Quién soy?
  
  


lunes, 7 de octubre de 2013

Sanidad pública


  
No hay que privatizar los servicios sanitarios públicos para que funcionen, lo que que hacer es que funcionen, que la sanidad publica funcione. ¿Como? Pues muy fácil, controlando más a los funcionarios, a todos. A los que tienen que organizar, apretándoles para que organicen. A los que tienen que atender a los ciudadanos, apretándoles para que lo hagan bien.

Demasiadas veces un funcionario de sanidad me ha tratado mal, y no siempre un médico, y eso está muy mal, porque lo hacen por dejadez, porque se creen que el puesto es suyo y para siempre.

Que los políticos aprieten a los funcionarios en vez de privatizarnos la sanidad.

La sanidad privada está hecha una pena, como podemos comprobar cada vez que vamos a un hospital privado.

Pero, insisto, eso no quiere decir que la sanidad publica funciona bien, porque no es cierto, funciona bastante mal.
  
  

jueves, 26 de septiembre de 2013

La educación de los hijos



Muchas veces me pregunto si en el mundo en que vivimos, y lo que es peor, si en el que dicen que nos viene, unos padres hacen bien en intentar inculcar en sus hijos cierto tipo de valores como son:


  • El amor
  • La generosidad
  • La amistad
  • La honestidad
  • El altruismo
  • El respeto
  • La tolerancia
  • La solidaridad
  • El agradecimiento
  • etc...


A primera vista más parecen lastras que virtudes para poder sobrevivir en nuestra sociedad. Y todos queremos que nuestros hijos sobrevivan en nuestra sociedad y lo hagan de la mejor forma posible.

Pero después pienso en qué sería de nuestra sociedad si no hubiera personas que apreciaran (y practicaran) esos valores y entonces me entran dudas.

Quizás lo más adecuado sea no tener hijos si no se está preparado para ello, si no se está dispuesto a arriesgar, si no se está dispuesto a sufrir.

Pero si se tienen, si las personas que los tienen son conscientes de que ante todo son seres humanos, si quieren lo mejor para sus hijos, nietos, bisnietos, tataranietos..., en definitiva, si quieren lo mejor para la especie humana, deben inculcar ese tipo de valores a sus hijos.

Si no piensan hacerlo, lo dicho, que no tengan hijos, seguramente serán un lastre y un engorro para ellos. 

Se me han disipado las dudas, por lo menos en gran parte. 

Ya sabéis lo que opino, siempre es bueno dudar.
  


miércoles, 25 de septiembre de 2013

Una mañana como otra cualquiera




Al abrir los ojos notó un ligero escozor en el derecho, instintivamente se llevó el dedo corazón hacia el lagrimal y noto una dureza que correspondía a una pequeña legaña que se debía haber generado a lo largo de la noche. La arrancó suavemente con la uña e intentó incorporarse de la cama levantando la parte superior de su cuerpo, pero pesaba demasiado, tenía que hacer un esfuerzo mayor del que podían hacer sus músculos abdominales y su cerebro. Así que volvió a engullirse en esa inconsciencia tan placentera y volver a caer en la tentación de dejarse llevar por la laxitud de su cuerpo.

Ahora estaba en la ducha con el agua tibia, bueno, algo más caliente que tibia, resbalándole por el pelo hacia el desagüe, deslizándose por su piel acariciándola y relajándola. Aquella era la sensación más placentera que había tenido ese día, ya que el apresurado despertar había tensado sus nervios y sus músculos de una forma desesperada. Cuántas veces se había dicho que tenía que levantarse a la primera, que empezar el día corriendo para llegar una hora más tarde al trabajo no era una buena forma de comenzar.

Durante el recorrido hacia el Metro no pudo parar en el bar a tomarse el café de todas las mañanas, pero sin embargo tuvo oportunidad de abrir el paraguas que le había regalado la semana anterior ese tío que de vez en cuando se metía en su cama, de forma esporádica, permitida, deseada. Ese tío que había entrado en su vida de forma correspondida hasta formar parte de ella. Ese que la había sugerido en múltiples ocasiones que estaba esperando poder pasar de lo esporádico a lo habitual, porque lo quería, lo esperaba, lo deseaba. Pero que también sabía que para ello tendría que esperar a que tomara esa decisión que no sabía porqué la estaba costando tanto tomar.  

En el andén del Metro había más americanos, asiáticos, africanos y europeos del este que españoles y mientras esperaba sentada en un banco se puso a pensar en Tobi, ese chucho de tamaño mediano y ojos alegres que había querido tanto. De esas noches de lluvia en las que después de cenar bajaba a dar un paseo para que hiciera "sus cosas". Esas tardes de domingo en las que se subía al sofá y se acomodaba a sus pies hecho una rosca. Esos esporádicos paseos por el campo, dando saltos alrededor de ella hasta que se cansaba y simplemente la acompañaba con las orejas bajas, caídas, mirando hacia todos los lados sintiéndose protegido por la compañía del ser humano que tenía a su lado. Y esa última visita al veterinario con los ojos llenos de lágrimas y el corazón estrujado de dolor. Este pensamiento siempre terminaba doliéndola, pero no conseguía evitarlo.

El trayecto había durado más de lo habitual, no sabía porqué pero cada parada había durado mucho y el vagón estaba lleno de gente. El hombre siniestro, de edad indefinida y pelo sucio, brillante, pegado y escurrido cuyos pantalones de color gris desastre le llegaba hasta dos centímetros por debajo del pecho. La señora rubia platino de anchas caderas, pecho abundante y escote recogido que pintaba sus labios con esmero pero con poca precisión. El chaval oriental pegado al teléfono móvil con una cartera entre las piernas y que solo levantaba la vista cuando el vagón entraba en una nueva estación. Todo se le había hecho muy largo y muy pesado y ni siquiera la diversión que producía a la vista todo aquel elenco de personajes la había servido de alivio.


Ahora entraba en la oficina con los pies mojados por la lluvia y esa desagradable sensación de humedad, en ese momento iba a comenzar realmente su día. Se sentó en su mesa, puso el móvil encima, abrió el portátil y se dispuso a revisar el correo empezando por las notas urgentes...     
  
  

martes, 24 de septiembre de 2013

Nuevos tipos de empleo en España

  
Buscando trabajo en España se encuentra un tipo de ocupación remunerada muy especial, aquella en la que se contratan los servicios de alguien al que se le exige que se haya dado de alta en la Seguridad Social como autónomo. 

Este es el tipo de trabajo que con menos dificultad se encuentra en nuestras ciudades.

Hay de dos tipos, la de trabajo en cualquier tipo de servicio y aquella en la que la ocupación es vender algo.

En el primer caso suelen ser trabajos por días o incluso por horas. La remuneración suele ser baja y el tiempo corto. Es un tipo de infraempleo.

En el segundo caso la remuneración suele ser por comisión sobre la venta, sólo comisión, sin ningún tipo de sueldo base. Si se vende bien, si no, no hay sueldo. Bajo riesgo para el que contrata.

O sea, el que contrata se desliga de las cotizaciones a la seguridad social de sus "empleados", facilita su "contratación" y limita los riesgos de una mala elección. La idea en si no es mala. Lo malo es que se desligue también de los contratos de trabajo y de toda la legalidad vigente al respecto, que además imagino que no debe ser mucha. 

Esto es parte del futuro que el Sr Rajoy, y a los que obedece, han diseñado para los ciudadanos españoles.

O luchamos contra estas cosas que no mejoran, sino que empeoran, todo lo que teníamos o intentamos adaptarnos lo más rápido posible a ellas. Aunque también se pueden hacer las dos cosas a la vez.

Otra solución es la del rebaño de borregos, pero esa no me gusta. 
  
  

viernes, 20 de septiembre de 2013

martes, 17 de septiembre de 2013

Bar La Portada y los vinos de Marijose, en Prádena de la Sierra.

 

Los lunes aperitivo. Huevos fritos con pisto. Quizás algún día pueda
disfrutarlos (en agosto los cancelan).

Es en un pueblo de Segovia llamado Prádena de la Sierra, famoso por el bosque de acebos más grande de España. En el bar La Portada (para la gente que quiero es el bar de "La Jose").

En ese bar están la Jose a la cocina y Marijose a los mandos de la barra, son madre e hija.


Tenéis que ir. No escribo nada más sobre Prádena porque le voy a dedicar un reportaje gráfico. Será ese el momento.

Hoy voy a escribir del bar de La Jose y a recomendaros que vayáis a disfrutar de un aperitivo como dios manda. También podéis comer o cenar de raciones. No olvidéis que en la puerta pone "Bar La Portada".

Tiene un gran ambiente y la mejor decoración que puede tener un bar: muchos clientes sintiéndose a gusto y los mejores vinos, tapas y raciones sobre la barra y las mesas.  

La Jose está en la cocina, aunque algunas veces sale, y Marijose se encarga de la barra y especialmente, muy especialmente, de los vinos.

Una es una gran cocinera, imaginativa y creativa, que por lo que he podido comprobar huye de la aburrida rutina.

La otra una gran sumiller (me han comentado que ha sido Nariz de Plata de Castilla León) dentro de una mujer con caracter, cercana y sencilla. Una entusiasta del vino, cuya afición la lleva a incontables catas anuales en las que desarrolla todos sus sentidos y amplía todos sus conocimientos.

Ambas son cercanas, francas, muy buena gente y aunque las tapas de la Jose son increíblemente buenas, y ya de por si un motivo para ir, el conocimiento de los vinos que tiene Marijose me aporta un plus imprescindible que considero lo más especial de ese sitio.

Cuando llego al bar la pido siempre "el vino que me des", bueno, la especifico si tinto o blanco, el resto es cosa de ella. Nunca me ha defraudado, me habrán gustado unos más que otros, pero todos han sido vinos muy especiales por algo, vinos distintos, todos vivos, ninguno muerto. Para mi, que no vivo en ese mundo, son vinos que solo puedo tomar allí, a unos precios razonables y con una compañía gastronómica de lo más atractiva. Va cambiando los vinos, de forma que siempre puedes encontrar algo nuevo. Vinos de bodegas pequeñas en las que aun se esmeran en una producción con cariño, no una masiva producción industrial.

Cuida las botellas abiertas (y mira que es difícil encontrar sitios donde lo hagan). El vino tinto lo tiene en dispositivos especiales para que mantengan una adecuada temperatura. Y siempre, siempre, siempre que puede, claro, que a veces no puede parar con la barra a tope y todo el mundo pidiendo, te hace algún comentario sobre lo que estás bebiendo, de forma sencilla, sin intentar darte lecciones de nada, aunque evidentemente dándotelas.

El vino blanco lo sirve en copa grande y helada, el vino tinto en copa también grande y el vermut en unas preciosas copas de cocktail. ¿Quien dice que el recipiente no importa? Yo no.

Tapas: unas increíbles anchoas (salazón en aceite) gigantes hechas totalmente por la Jose, cucuruchos de gambas, pulpo en vinagreta (riquísimo), calamares, croquetas de boletus, setas de cardo (en temporada), arroz con bogavante, huevos fritos (como he dicho los lunes por la mañana), una tortilla de patatas que quita el hipo, y mucho más.

Y todo lo puedes disfrutar como tapas que acompañan al vino, vermut o cerveza que pidas, por el mismo precio. Aunque también puedes pedir raciones y comer, merendar o cenar de ese modo en una de las tres o cuatro mesas que tienen. A mediodía el sol da de lleno en su portada, un disfrute.

Si visitas Prádena, no te olvides de La Jose (ya sabes, el Bar La Portada).

Si vas a La Jose, no te olvides que hay más cosas que hacer en Prádena.


Pero no te vayas de Prádena si disfrutar del bar La Portada.


Huevos con pisto de los lunes en La Jose

  
  
  

  

Arrastrar y Soltar


Pequeño tutorial de ARRASTRAR Y SOLTAR.

Como ya sabéis si marcáis un archivo, un conjunto de archivos o una carpeta y a continuación pulsáis el botón de la izquierda del ratón y arrastráis a otra ubicación, una vez que soltáis el botón de la izquierda habéis conseguido copiar el archivo, el conjunto de archivos o la carpeta a la ubicación de destino.


Esa es una práctica habitual que imagino que conocéis todos perfectamente.

El problema es que con esa práctica unas veces estáis COPIANDO y otras estáis MOVIENDO los archivos o carpetas. Nunca sabréis a priori cual de las dos operaciones estáis haciendo. Y eso puede ser un problema ya que:

COPIAR significa llevar una cosa de un lado a otro consiguiendo que al final esa cosa esté tanto en la ubicación de origen como en la de destino. O sea permanecen las dos copias.

MOVER significa desplazar de un sitio a otro, por lo que al final la cosa está en el destino pero ha desaparecido del origen.

¿Como podéis controlar la operación de COPIAR o MOVER y hacer lo que vosotros queréis y no lo que haga el PC de una forma errática?

Muy fácil, utilizando el botón de la derecha del ratón en vez de utilizar el botón de la izquierda.

Arrastrad pinchando el botón de la derecha y veréis que cuando lo llevéis a la ubicación de destino y lo soltéis, automáticamente os aparecerá un menú desplegable en el que os dará la opción de COPIAR o MOVER entre otras. Pinchad en el menú desplegable "copiar a" si queréis copiar o "mover a" si queréis mover.

Es muy, muy, muy sencillo.

Si probáis con ese botón en otras ocasiones, el derecho, veréis que tiene muchas más funciones para otras muchas cosas.